La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca.

La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca. Por motivos de trabajo, me suelo mover bastante por toda España, con lo que me permite ver la variedad de travestis, que es mucha, que nos ofrece nuestro país. En esta ocasión, tenía que ir a Menorca, isla maravillosa del Mediterráneo, donde uno de mis últimos pensamientos era poder encontrar una travesti. Ya que me había estado mirando la oferta que había y la verdad era bastante escasa por no decir nula.

Tassia Santos es una travesti espectacular, brasileña, morena, alrededor del metro ochenta. Me recibió con un vestido negro ajustado en el que se le marcaban unas tetas muy bien proporcionadas.

Tassia Santos travesti brasileña espectacular
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Al llegar a Menorca, llevo a cabo todas mis tareas laborales, y fue cuando ojeando un periódico local pude ver que se anunciaba Tassia Santos. La famosa travesti de la guia de travestis taiaka. La verdad es que el anuncio tenía buena pinta y podía cumplir con mis expectativas. Sin embargo siempre tienes ciertas dudas al respecto. Nervioso me decido a llamarla y me contesta Tassia. Su voz es bastante agradable y femenina, con lo que me acaba de convencer. Me dice que está en un chalet en la otra punta de la isla.

Así que ni corto ni perezoso cojo el coche y me dirijo a la dirección que me había indicado. No sin perderme varias veces por el camino. Con lo que el nerviosismo iba creciendo al igual que el bulto de mi entrepierna.

Al llegar al chalet, te encuentras con que está en una zona muy bien ubicada. Seguramente zona turística, ya que la mayoría de apartamentos están cerrados. Entro en el chalet y allí estaba Tassia esperándome detrás de la puerta. Que decir cabe, que Tassia Santos es una travesti espectacular, brasileña, morena, alrededor del metro ochenta. Me recibió con un vestido negro ajustado en el que se le marcaban unas tetas muy bien proporcionadas.

Bonita trans Tassia Santos
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I.- La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca.

 

A continuación me lleva a la habitación. Y tras pactar el precio convenido hablamos un poco de que hacia ella en Menorca. Y me dijo que suele ir unas cuantas veces aunque normalmente ella está en Mallorca.

Tras hablar unos minutos, nos ponemos al lio, me desnudo completamente con mi polla totalmente empalmada por la situación. A lo que ella agradece y me realiza una mamada de escándalo. Ella todavía andaba con el vestido puesto. Así que decidí investigar qué es lo que había debajo, y la verdad es que no me defraudo en absoluto.

Como ya he dicho anteriormente la travesti Tassia Santos tiene unas tetas que muchas chicas querrían, bien puestas y duras. Pero lo mejor estaba por venir, le baje el vestido y lo que apareció ante mí, ¡Dios que culo!. Tenía un culazo increíble. No era pequeño, sino que era más bien de esos culos brasileños que puedes coger bien y no te lo acabas.

Estuve jugando un rato con su culo pasando mi lengua por su agujerito. Lo ensalivaba bien y de vez en cuando iba metiendo un dedo con lo que la excitación de Tassia Santos iba en aumento. Entonces me para y me dice que si se la quiero chupar. Sin mediar palabra alguna, me metí su polla aun por crecer en mi boca y vaya si creció.

Shemale Escort Tassia Santos
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Me toco algún punto mientras que me follaba que no me pude resistir al placer de correrme sin ningún tipo de ayuda.

II.- La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca.

 

A medida que la ensalivaba iba notando como crecía dentro de mi boca. Le hice una garganta profunda que creo que le gusto bastante. Sobre todo me gustaba cuando me follaba la boca. Creo que el hecho de que a veces me quedase sin respiración al tener su polla en mi boca nos excitaba enormemente a los dos. Tiene una medida que a mí me encanta grande pero sin pasarse, con aroma especial y que sabía muy bien.

 

Al rato de estar trabajándole su polla me para con una cara de vicio y me comenta a ver si quiere que me folle. Dicho y hecho, me alarga en la cama y me pone un cojín en mi espalda. Me levanta las piernas y me la empieza a meter poco a poco.  Ya que dolía un poco al principio, pero con el paso del tiempo se fue convirtiendo en una experiencia inolvidable.

 

Me estuvo follando de tal manera, que yo creo, que es la primera vez que me he corrido sin tocarme. Solo con el placer de que me estuviera follando el culo de una manera que no había experimentado hasta entonces. Un escalofrió me recorrió todo mi cuerpo y solté toda mi leche sobre mi estómago.

Me toco algún punto mientras que me follaba que no me pude resistir al placer de correrme sin ningún tipo de ayuda.  

La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca
La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca

 

III.- La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca. 

A continuación y sin parar de mirarme con cara de vicio, saco su polla de su culo se quitó el condón y le ayude a correrse sobre mi estómago.  Solo sentir esa leche caliente junto a la mía ummmmm todavía lo recuerdo y ya se me pone dura.

Tras esto nos lavamos estuvimos hablando unos minutillos y me despedí de ella con un gran beso en la boca.

La guapa travesti Tassia Santos me folla en Menorca. Tassia Santos es recomendable por su saber estar y por su simpatía. Al igual que por su maravilloso cuerpo brasileño que te hipnotiza solo con verlo.

Tassia Santos repetiré y un beso allá donde estés.

Como resultado Travesti Tassia Santos es una guapa modelo y escultural  transexual. Soy una dama educada, tranquila, cariñosa, viciosa, llena de glamour y con erotismo sin límites. Destaca por ser una travesti brasileña con una cara bonita y un cuerpo escultural. Le encantan las ciudades de Palma de Mallorca y Menorca.

 

Fuente: Relatos de Travestis en España e Islas Baleares.

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Relato Bia Spencer una travesti brasileña espectacular!!!!

Bia Spencer travesti brasileña en Valencia

Relato Bia Spencer una travesti brasileña espectacular. Llevaba tiempo deseando ser una nueva víctima de la travesti Bia Spencer, y por fin el miércoles se presentó la ocasión. Eran las once de la noche aproximadamente. Estuvimos conversando por teléfono y fue una conversación súper cordial.

En principio estuvimos concretando hora, y me indico su dirección. Y allí estaba yo, llamando a su puerta, nerviosísimo. Me latía el corazón aceleradamente, hasta que me abrió la puerta y pasé dentro. La vi es ESPECTACULAR, qué guapa, que cuerpazo… bufff, y súper agradable. Empezamos a conversar los dos tumbados en la cama, de su vida, de la mía, de que me gustaba en la cama. Y finalmente nos pusimos manos a la obra. Y menos mal, porque me moría de ganas por comerle la boca.

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Así fue como los dos tumbados en la cama, empezamos a enrollarnos como dos adolescentes. Y buffff, que ricura, le comía los pechos le acariciaba su dotación, la cual se ocultaba bajo un tanga, y hasta que accedí a quitárselo. Un pedazo de pollón, increíble, empecé a chupar como un loco. Me moría de ganas por tenerlo dentro de mí, estuve un ratito mamándosela hasta que se le puso durísima. Después nos tumbamos de lado haciendo un 69, y joder, como me estaba poniendo, burrísimo.

 

Relato Bia Spencer una travesti brasileña espectacular!!!!
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Luego me tumbe encima de ella y continúe comiéndosela. Pero ella me empezó a comerme mi ojete bien depiladito. Como se lo zampaba, que gusto, luego me dijo, ponte a cuatro patas y ábrete el culo. Y me lo untó de vaselina, su pollón estaba durísimo, y empezó a metérmelo. Y joder como me dolía, tengo el culo estrecho. Las otras trans que me han follado, que son pocas tenían mucha menos polla que ella. Y así que me tumbe boca abajo, y ahí empezó el espectáculo. Joder me estoy empalmando recordándolo de nuevo, buffff. Empezó poco a poco, y empecé a gritar y gemir como una puta. Me la metió hasta el fondo, mmmm….!!!!!

II-. Relato Bia Spencer una travesti brasileña espectacular.

Me fue follando poco a poco, cada vez más, me di la vuelta y nos comimos la boca mientras me enculaba. Y así un buen rato, hasta que me puso boca arriba y ahí ya, me dejo el ojete abiertísimo. Su pollón entrando y saliendo sin parar, cambiaba el ritmo, unas veces fuertes, otras lentas. Otras me comía la boca, y bufff, me pidió que me tocase, y yo no paraba de tocarme. Hasta que me dijo, me voy a correr, se quitó el condón y me echo toda la leche en la boca. Empecé a comerme su polla llena de leche y me la quita de la boca. Luego se enfunda otro condón rojo, y empieza a follarme de nuevo en la misma postura. Ahí fue cuando mientras me tocaba me corrí salvajemente, a lo que ella exclamo, ” cuanta leche!!!!”

III-. Relato Bia Spencer una travesti brasileña espectacular.

 

Me hubiese gustado que me la comiera, pero fue todo perfecto. Acabamos limpiándonos y tengo que decir que tiene un miembro descomunal. Una polla que da gusto chuparla y mucho más notarlo dentro de ti.

Espero que a Bia Spencer le gustase tanto como a mí, y da por hecho que repetiremos.

 

Como resultado Travesti Bia Spencer. Exuberante, linda, sexy, insaciable, activa dominante o pasiva muy tragona shemale pornstar.  Destaca por ser una travesti brasileña. Travesti rubia delgada y muy dotada con una polla de 24*8cm. Le encantan las ciudades de Valencia, Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca.

 

Fuente: Relatos de Travestis con Estrellas del Porno y Shemale Pornstars.

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Relato con travesti megadotada Yanka Santos

Relato con travesti megadotada Yanka Santos. La Pantera y el tonto del bote de Coca Cola.

Es mediados de Agosto y el calor en la ciudad es intenso, pegajoso y húmedo…

Ronda el medio día, quizás algo más allá. El tedio es un pesado insecto que no deja mi mente en paz y la inquietud atenaza fuerte este día.

El periódico no trae nada nuevo o diferente a lo de ayer, antes de ayer y posiblemente al de mañana. En Internet las páginas parecen haberse quedado congeladas en el tiempo. Poco nuevo, nada que me saque de la rutina en la que se han convertido las vacaciones.

De pronto una turbadora imagen hace que, como un rayo, todo en mi se estremezca, algo despierta con fuerza. Me parece recordar algún que otro buen relato, una buena experiencia de alguien con esta chica. Pero estoy muy perezoso, no busco.

Una idea cabalga desatada en mi cabeza:

– Ella, está en la ciudad y por qué no?

Empiezo con las cabalas financieras, el sudoku en que se han convertido mis cuentas este mes es complicado, no resulta fácil. Quito de aquí, pongo allí, no voy allá. Me quedo aquí, resto, sumo, miro y remiro y encuentro el resquicio (o más bien lo fabrico y cuadro a martillazos), el saldo que me permita soñar. A partir de mañana ya veremos que como.

Llamo… tras unos tonos, su voz. Cálida y dulce pero que apenas llego a comprender que dice (soy realmente malo para los idiomas y ella se expresa prácticamente solo en portugués), la aceleración del ritmo cardiaco y la excitación que se han convertido en un agudo zumbido que no me deja entender que me trata de decir y apenas me deja pensar en otra cosa que sea su presencia.

I- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Hablamos del servicio , me dice la calle y el número y que cuando llegue la vuelva a llamar para decirme la puerta. Colgamos.

El terrible momento ha llegado. Las dudas y el miedo asaltan el espacio que acababa de ocupar el deseo. Un intenso fuego cruzado convierte mi pensamiento en un horrible campo de batalla en el que se baten cuerpo a cuerpo, a bayoneta calada. No hay cuartel con el enemigo y la consigna es no hacer prisioneros, no retroceder. Victoria o Muerte.

Aumenta mi nerviosismo mientras, casi mecánicamente y sin saber muy bien porque, me ducho. La lucha es, ha sido atroz… me encuentro en mi coche. Inicio la marcha.

La ciudad está desierta, al coche le cuesta avanzar por la amarillenta y cálida atmósfera que envuelve las calles. O quizás es algún conato de resistencia. Todo, absolutamente todo está en obras. Parezco un ratón en uno de esos laberintos de laboratorio, tratando de llegar al queso, tratando de aplacar su hambre, su sed.

Tras largos minutos de incertidumbre doy con la combinación de calles que me llevan hasta su queso. Aparco el coche y al salir recibo el inmisericorde abrazo del poniente. El sol cae a plomo y corro a refugiarme en la poca sombra que ofrecen los edificios a los pocos peatones que ululan por sus aceras. Tengo que atravesar las múltiples zanjas de las obras, apenas me cruzo con gente en la calle. Tan solo algunos dependientes de las pequeñas tiendas que jalonan el camino, que han salido a respirar algo de aire fresco. Pues el calor en sus locales los hace insufribles. Apenas me fijo en ellos y ellos apenas se aperciben de mi apresurado paso. Un paso casi furtivo.

II- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Distingo el portal y casi en seco, detengo mi marcha… trato de alcanzar el móvil en mis bolsillos, pero mi pulso se ha revelado y convierte el teléfono en un escurridizo y travieso pececillo que no se deja atrapar. El latir de mi corazón resuena como el atronador redoble de los tambores Wadaiko (esos tambores gigantes que tocan en pañales los japoneses). Su redoble no me permite escuchar que ya ha contestado la rellamada.

Le balbuceo que ya estoy frente al portal y que me diga la puerta. Necesito que me lo repita un par de veces para poder entenderla. Ya debe estar pensando que le ha tocado el “sonao” de la ciudad.

El portal del viejo edificio es digno y ha recibido no hace mucho el lifting de la conservación. Es un edificio de tendencia modernista y se yergue altivo frente a las vías del tren, tras la trinchera en que las zanjas han convertido la calle y su acera. En el portal su gran puerta de madera con su reja de hierro forjado le dan un aspecto sobrio. El portero automático, maltratado por la calle y metálico afea el conjunto.

Mi dedo tembloroso alcanza el número indicado y pulsa.

No responde nadie, pero un sonido mecánico hace las veces de respuesta y la puerta me cede el paso. Cruzo apresuradamente el patio hacia el ascensor ubicado en el hueco de la escalera. Lo llamo y la espera se hace interminable (que no venga nadie, que no me vean), a pesar de que solo son unos segundos lo que tardo en bajar y abrir sus puertas.

III- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Entro y no sé qué piso pulsar. Un cálculo estrambótico me dice que el 4º, pulso y espero. Al llegar al rellano observo la puerta frente al ascensor entre abierta y el número sobre ella. He acertado.

Cuando apenas alcanzo a sobrepasar el umbral del piso un joven semi-apostado tras la puerta, me recibe con una sonrisa.

– Pasa, Yanka ira enseguida.

El piso es de techos altos, se oyen voces de chicas en las habitaciones pero no llego a distinguir la que me ha atendido por teléfono. Me conduce por un pasillo que deja un par de habitaciones a su izquierda. No es muy nuevo pero no parece muy descuidado y tampoco da la impresión de ser un cuchitril. No es oscuro pero tampoco luminoso.

Entramos en una habitación, pequeña, en la que el azul de una pantalla de la televisión pintaba las paredes con su parpadeo. En la pared de la puerta un gran espejo le da profundidad a la estancia. Una simple cama sin cabezal, un par de mesillas ramplonas, adquiridas en cualquier rastrillo. Una ventana que debe dar a la calle, pero que está cerrada y un split de aire acondicionado creo que es todo lo que alcanzo a recordar de la estancia. Creo que había alfombrillas a los lados de la cama, pero no puedo asegurarlo.

No es gran cosa pero no da una mala impresión. En plazas peores nos ha tocado lidiar; “Verdad maestro”, me digo. Me disgusta el hecho de que no hay lavabo ni baño en la habitación, pensaba que me ducharía al llegar pues el calor es agobiante y sudo mucho.

El joven me indica que espere, que enseguida vendrá la chica. Y me deja a solas en la habitación cerrando la puerta tras de sí.

IV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Comienzo a sudar, pero sudar, sudar. Empiezan a temblarme las rodillas y una ola de calor descontrolada me recorre de arriba abajo. Y quedo como en una burbuja de la que solo me saca, sobresaltado, el sonido del split al ponerse en marcha. El primer aliento sucio me llega a la nuca para poco a poco sentir el reparador frescor que exhuma el aparato.

Reparo en el silencio que se ha hecho en el piso. Ya no se oyen las voces que oía a la entrada. En la habitación el parpadeo de la televisión en la que se ven escenas de una película porno, tiene el volumen cerrado. Estoy solo con mis tambores Wadaiko tocados por japoneses en calzoncillos.

La espera, el pulso, la incertidumbre, el miedo, los nervios… me va a dar algo de modo inminente.

El sordo sonido de los tacones contra el azulejo envejecido anuncia su llegada. Primero apenas audible, para paso a paso ir aproximándose y aumentando. Cuando ya junto a la puerta se detienen. Debe ser el momento en el que antes de entrar, toman aire y como el Torero antes de cada faena se encomienda a sus santos y vírgenes para pedirles protección y que salgan vivos esa tarde. Casi creo escuchar el suspiro y su siguiente exhalación. A ver que me toca (Debe pensar) claro, que si ha reparado en mi llamada y la secuencia de tiempo debe decirse a sí misma; “Ya está aquí el tipo que no me entiende”.

V- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

La puerta, despacio, va dejando entrar algo de luz del pasillo y la oculta. Un paso firme, el sonido fuerte del tacón en el suelo, un nuevo paso y la puerta abierta deja pasar la suficiente luz del pasillo para dibujar a contra luz una la silueta felina. Mis pupilas adaptadas ya a la oscuridad de la habitación, no distinguen ningún detalle concreto mientas se esfuerzan a toda velocidad en dibujar el cuerpo y el rostro, por que no el alma, que oculta aquella silueta oscura.

Cierra la puerta y en la penumbra de la habitación, se muestra en su esplendor. Y lo primero que impacta en mis retinas es su imagen ya completa a la luz del televisor, para después llegar como el trueno después del relámpago, el embriagador aroma de su presencia.

Sufro un colapso del tipo síndrome de Stendhal. Ya en algún otro comentario de algún forero se ha descrito que es este síndrome, que se hizo popular a raíz de un anuncio de automóviles, Audi A8 para ser exacto. Pero para que no tengáis que buscarlo os diré, de modo abreviado, que: El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.

El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia.

VI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Sé que ha saludado con dulzura. Se aproxima a la mesita y deja un paquete de servilletas de papel, esas que van en una caja de cartón. Un tubo de lo que parece crema, preservativos y una cajita. Dios como se mueve. En apenas dos pasos acaba de mostrar todas sus formas y no son pocas.

Yo estoy completamente petrificado y no me desplomo de bruces porque estoy completamente petrificado. Soy incapaz de devolver el saludo y mucho menos de moverme o hacer cualquier comentario. He dejado de sudar, he dejado de pensar, de sentir, creo que he dejado de respirar.

Mientras, ha deshecho una parte de la cama y se apercibe de la estatua en la que acabo de convertirme al entrar ella. Se aproxima y me toma con delicadeza por las muñecas, para prácticamente susurrarme; “Que quieres que hagamos”. O algo así porque era mitad portugués y mitad castellano. Pero ahora, extrañamente, sí que lo entendía a la perfección.

Su aliento sobre mi rostro no hace sino empeorar las cosas y porque estoy completamente petrificado y me ha cogido las muñecas, porque si no salto y me tiro por la ventana. Convirtiéndome en el primer cliente suicida de la historia.

Nos miramos fijamente y soy incapaz de mantenerle la mirada, que es profunda y negra como la noche y en el fondo de sus pupilas rutilan las dos estrellas más hermosas de todo el hemisferio sur. Brillo y oscuridad que compite con el azabache del que han hecho los rizos de su pelo. Es alta, me parece muy alta… más que alta se me hace infinita. No puedo dejar de mirar sus pechos, no puedo dejar de mirar su cadera y sus piernas, no puedo dejar mirar su rostro.

VII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

El interrogante sigue en el aire y espera.

– Activa, cien, una hora, no dolor, ama, una hora, cien, principiante, teléfono, activa.

Ahora, la que no entiende es ella. Y es que no es inteligible el balbuceo que le he soltado, pero no consigo enhebrar una frase completa y comprensible.

– Quieres que yo haga de activa y una hora de tiempo. (Me repite despacio y pacientemente, como a un niño, para ver si nos entendemos o si ha entendido lo que le he querido decir).

Dios mío le debo parecer completamente imbécil, pero no consigo hablar mejor que los indios de las películas malas, esas rodadas en Almería y tipo Al Este del Oeste.

– Si, cien, una hora, hacer, activa, no dolor, activa, tu.

Sonríe y extiende su mano en un gesto simple y comprensible en cualquier idioma. Llevo mi mano hasta el bolsillo donde llevaba preparado la cantidad pactada con antelación por teléfono.

Lo recibe asintiendo, me vuelve a mirar (Con lo que vuelvo a quedar paralizado) y me pregunta.

– Quieres tomar alguna cosita.
– Coca Cola (Contesto en seco, es lo primero que se me ha ocurrido aunque en realidad debía haber pedido un whisky doble y sin hielo o litro y medio de vodka en vena)
– Vuelvo en un momento.

Suspira y deja la habitación. El tonto la Coca Cola me ha tocado, que suerte la mía. Debe decirse mientras por el pasillo se aleja el sonido de sus tacones.

No está en la habitación, ha salido, y el caso es que se ha impresionado su imagen en mi retina y no puedo dejar de verla, je, debo estar alucinando ya, je je je.

VIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Llevaba puesto un escueto sujetador negro que apenas contenía la turgencia de sus pechos y venia justo para ocultar la aureola de sus pezones que sí que se dibujaban bajo la tela. Unas braguitas brasileñas, tanga, negras también y que no me explico cómo podía contenerle su secreto. Adornaba sus caderas un enorme cinturón de piel negro, con una prominente hebilla plateada. Y sus piernas hasta las rodillas llevaban anudadas, tipo romanas, unas sandalias de tacón de aguja que aún la hacen más monumental.

Vuelve a anunciarse por el sonido de sus tacones, por el pasillo y entra en la habitación con una pequeña bandeja en la que junto a un vaso chato y plano (Como los de Whisky) con un hielo, hay un bote de Coca Cola y una pequeña servilleta de papel blanca.

Sigo en la misma postura perpleja y pétrea que cuando ha entrado, no he movido ni un músculo. Creo que ni respiraba todavía. Me acerca la bandeja, para que la tome pero sigo inmóvil, a lo que suspira y sonríe (pensando en el rato patético que va a pasar). Y se llega a la mesilla junto a la cama y más cercana a la ventana para dejar la bandejita. Mientras y al volver a pasar por mi lado deja caer con su calidad voz; “desnúdate”.

Se me ha parado el corazón, por segunda vez ya, seguro…

– Todo (Pregunto).
– Si, contesta con dulzura (Debe pensar, no idiota déjate los calzoncillos puestos)

IX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Para que os hagáis una idea de por lo que debía estar pasando esta mujer a mi patética actitud hay que sumarle mi aspecto, que lejos de ser un elfido mozo brasileño, viene a ser un cruce entre Alfredo Landa y uno de esos budas sonrientes que te regalan en el restaurante chino del barrio cuando vas un par de veces, pero con gafas.

Comienzo a desnudarme sin poder apartar la mirada de su cuerpo, no puedo creer lo que estoy viendo. No quiero perder ni un solo detalle, quiero grabar en mi memoria todo lo que acontece por insignificante que sea, lo quiero todo para llevármelo conmigo para siempre. Mientras tanto ha terminado de deshacer la cama y se ha colocado de rodillas en la misma y me espera. Con la pared a su espalda, domina el escenario y lo sabe. Es la dueña de la situación es la estrella en este acto, en la obra.

Lo peor de todo es como se mueve; de modo felino, elástico y elegante. Cada movimiento denota potencia y exuberancia. En mi mente no deja de repetirse la imagen de una pantera vagando nerviosa en su jaula. Todo es subjetivo y por su puesto este relato, pero os juro que la frase: “Las fotos no te hacen justicia” cobra una inusitada exactitud y sentido en el caso de Yanka.

No hay nada donde dejar o apoyar la ropa (O yo no alcanzo a encontrarlo) por lo que, directamente, la he ido deshojando sobre el suelo, junto a la ventana. He terminado de desnudarme pero sigo inmóvil a un lado de la cama.

X- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Una vez más, ante la pasividad pasmada de la que hago ostentación, toma la iniciativa y me invita a situarme, palmeando suavemente la cama frente a ella con su mano izquierda. La seguridad con la que hace la invitación excita, si cabe, aún más a quien os relata esto. Y me muevo, increíble, pero me muevo (Torpe, como un zombi), buscando el lado más oportuno para entrar en la arena.

Yo creo que si me hubiera invitado a tirarme por el hueco del ascensor con aquel gesto, ahora en lugar de este relato estaríais leyendo la noticia en los periódicos. Pues desde el mismo momento en el que entro en aquella penumbrosa habitación, en mi vida, soy victima irredimible del encanto de sus ojos, del embrujo de su mirada y cautivo, preso de su recuerdo.

Me coloco frente a ella en la cama, también de rodillas. A pocos centímetros de su piel. La proximidad es tal que la calidez de su cuerpo arriba a mis orillas y me recorre el espinazo un calambre que me vuelve a sumir en la inmovilidad. Y así me quedo, pasmado, mirándola fijamente, como si quisiera hipnotizarla. No la noto cerca de mí ya la estoy sintiendo dentro muy dentro.

Me sobre pasa en altura, con mucho, pues soy bastante bajito y rechoncho y se ha erguido sobre si misma, ensalzando más su figura. Y en su rostro se dibuja una pregunta, suspira;

– ¿Qué pasa?

XI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Eso quisiera saber yo, que pasa. Necesito responderle, necesito comunicarle que me estoy deshaciendo por dentro, necesito hablar. Mi mente es incapaz de concebir nada con sentido, está ausente, no está. Y broto de mis labios la frase que pasará a los anales de la estulticia humana como la mayor de todas las idioteces que se puedan decir en una situación como esta.

– Estas muy buena.

Una sonrisa, para mi tranquilidad, se esboza en su cara. Digo yo, que semejante monumento debe estar acostumbrada a causar el efecto que estoy sufriendo (Estupefacción). O es que en realidad soy verdaderamente tonto.

– ¿No me has visto por Internet?

Si, si las has visto en Internet. Díselo… y dile que la has visto en Taiaka, que recibirás un trato especial. Lo pone, de verdad que lo pone.

– Sí (contesto y ya está)
– ¿Y no es como en las fotos?
– No
Y se incorpora sobre si misma en un acto en el que la oigo rugir, de verdad de la pura, le salió un rugido desde el interior que todavía me tiene acojonado.

Me come, pienso de inmediato, ahora se abalanza sobre mí, me despedaza y me come y ya está “finito la comedia”… Di algo capullo, dile que no hay fotografía o imagen, holograma o cristo que lo fundo que pueda reproducir semejante belleza y exuberancia. Que es imposible trasladar su presencia a una fría Web. Dile que el fotógrafo que le retoco las fotos fue un patán captándola y sobre todo cuando le trabajo el rostro o le puso brillo y luces debía estar bebido. O por qué no, estaría abrumado del mismo modo que lo estoy yo en estos momentos.

XII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

– Mejor (es lo único que me sale, escueto, imbécil, pero cierto).

Relaja su postura, pero continúa erguida sobre sus rodillas, sonríe. Me viene un vomito de palabras y no puedo contenerlo;

– Muy excitado, tú increíble, nada igual, nunca. Muy buena. (Yo se que no os lo creéis, pero hablaba como un apache de chiste).

Y agranda la sonrisa que sostenía en sus labios, me toma despacito, con suavidad la mano. Como tratando de tranquilizarme (lo cual ni el todo poderoso Valium 1000 en dosis masivas e intravenosas conseguiría). Y me susurra;

– Yo no te toco para que no te corras rápido, vale.

Cosas así no se pagan hoy en día. Y vosotros sabéis muy bien de que estoy hablando. Y es cierto a pies juntillas. Si en esos momentos, ella, lleva su índice a la punta de mi nariz y la toca, sin más: Se acabó “me voy por las patas pa bajo” , Ipso Facto.

Asiento con la cabeza dándole las gracias, más que respondiendo. Ella sobre sus rodillas inclina la cabeza como tratando de mirar por encima de unas gafas imaginarias. Dejando caer sobre su faz su pelo negro. Una mirada “canalla” que es imposible olvidar. A la vez que inspira hinchando su pecho hasta un volumen increíble, tomando el aire que me empieza a faltar a mí. Y libera sus pechos que parecen erectos. Firmes, turgentes. Si me lo permitís perfectos.

Yo tengo infartadas hasta las meninges en ese momento. Ritmo cardiaco y encefalograma planos. Los ojos como platos, pero platos como en los restaurantes de diseño: Gigantes. Y fijos en sus pechos.

– Tócame, no me van a doler

XIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Lleva mis manos hasta ellos a la vez que vuelve a tomar aire dando nuevamente volumen a su tórax como solo ellas saben hacerlo.

Yo he perdido el control de mis actos, el de mis sentidos y el de mi pensamiento. En estos momentos soy completamente primitivo y tosco. Y me abalanzo sobre su busto y comienzo a besarlo a la vez que mis manos bajan de sus pechos a su cintura y de allí a su cadera.

Su piel es tersa y tiene ese color con que el Dios Sol tuesta y barniza a sus sacerdotisas del trópico, huele increíblemente bien a leche corporal y frutas. Y sabe… no se describir ese sabor, lo siento. No puedo, no encuentro las palabras adecuadas.

Recorro la voluptuosidad de Yanka con mis labios a la vez que se deja caer sobre sus rodillas hacía atrás y ofertando a mi boca el resto de su cuerpo. Acepto sin dudar la orden implícita y comienzo a descender hasta su ombligo sobre volando todo su dorso. Desde allí llego a su pelvis.

Ya os digo, fuera de control completamente. Mis receptores neuronales y las terminales nerviosas no son capaces de procesar el cúmulo de señales y sensaciones que a modo de torrente, riada, están irrumpiendo en mí.

Beso, sin cesar, su pelvis y alcanzo la ingle. No quiero llegar todavía a su quinta esencia, por lo que continuo por su pierna en dirección a su pie. La posición se ha vuelto tortuosa e incómoda, a lo que rápidamente responde desplegando las piernas y extendiéndose sobre su espalda. Eleva una de ellas por la que repto hasta llegar a su pie, que paso a lamer dentro de la sandalia.

XIV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

De rodillas frente a ella, completamente tumbada sobre la cama. Con su pierna todavía a la altura de mi cara, comprendo la grandeza que se me muestra. Y me empiezo a sentir enano y minúsculo.

Arquea las rodillas y lleva su mano hasta el tanga, para sujetar primero y luego apretar el bulto que oculta. Mientras muerde su labio inferior e inspira a la vez que vuelve su mirada canalla en ardiente fuego.

Comienzo a mordisquear la pequeña pieza de tela que comienza a dar muestras de su incapacidad para contener a Yanka. Y comienza a sobresalir su más íntimo secreto. Y trato a fuerza de mordisquear lo que sobre sale de que vuelva al contorno de la braguita. Lo que ya es imposible e irremediable. Beso y muerdo con suavidad (o eso trato) el incipiente crecimiento del paquete, pero ella ya ha enviado su torrente sanguíneo y comienza a tomar su poderosa forma.

Hace un gesto para que pare. La miro, sin entender por qué no puedo seguir.

– Quítamela

No entiendo que me quiere decir…

– Quítamela. (Repite y mira señalando ostensiblemente la braguita)

Coño claro, que corto soy. No tengo ninguna dificultad en hacerlo pues facilita la maniobra con suma gracia.

Y su pene se derrumba sobre su vientre y alcanza su ombligo. Es enorme, pienso. Y se me escapa;

– Enorme
– Pues todavía no está (contesta).

No puedo dejar de besar aquel portento de arriba abajo, lamerlo todo, sin dejarme ni un resquicio e incluso me recreo en su parte baja dedicando parte de mis caricias y besos a los compañeros de su pene.

Tengo que incorporarme pues me está mareando la excitación, pero sujeto su miembro con mi mano a la vez que lo masturbo suavemente, despacio.

XV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

 

– Enorme, grande. No he visto nada igual. No sé si me va a caber.

Y no dudo en volver a lamerlo y besarlo, esta vez dedicando especial atención al glande que acaba de aparecer en escena y está empezando a tomar un tamaño acorde al conjunto.

– Enorme. (Me repito, lo sé, pero no puedo dejar de hacerlo)
Mientras trato de meterlo en mi boca, despacio pues no quiero hacerle daño ya que no tengo la certeza de que me quepa. Pero lo hace y me llena con su pene hasta el paladar.

Comienzo la felación a la vez que trato de masturbarla. Pero me abrumo y me incorporo.

– Enorme…
– Quieres verla de pie. (Responde)

Si, si por favor, levántate. Ponte de pie. Pienso para mis adentros convertido ya en su puta particular.

 

Baja de la cama y frente al espejo, calzada pues en ningún momento se ha quitado sus sandalias, me parece más alta que antes. Se mira en el espejo. Se gusta y sabe que a mi también. Lleva sus manos a las caderas quedando en jarras e inclina levemente hacia adelante su pelvis.

Bajo de la cama y me postro de rodillas frente a su pene, llevo mis manos a sus glúteos y abro todo lo que puedo la boca… trato de introducirla toda. No sin antes advertirla que no sé muy bien que voy a hacerle.

Sin darme cuenta ha llevado sus manos a ambos lados de mi cabeza y es ahora ella quien la sujeta y lleva el ritmo. Despacio, suavemente pero inexorablemente cada vez mayor profundidad.

XVI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

La dureza, longitud y volumen de su pene amenaza la cohesión de mi mandíbula. Está acelerando el ritmo y la profundidad de la penetración en mi garganta ha llegado a su punto crítico. Debo retirarla, respirar extenuado.

Desde esa posición humillada, tenerla frente a uno es como ver un ángel vengador. De divino poder.

Sigo descontrolado, beso su ingle, falo, pelvis y trato de alcanzar el glúteo. A lo que responde dándose la vuelta e inclinándose hasta apoyar sus manos en la pared de la mesilla, para ofrecérseme completamente abierta.

Sumerjo mi rostro entre sus nalgas y me boca apenas alcanza su objetivo. Trato de penetrar con mi lengua allí donde no llego con mis besos. Son instantes desesperados, asfixiantes. Debo tomar aire.

Se vuelva y sigo postrado frente a ella, súbdito de su capricho.

– ¿Quieres que te folle?

Mi mirada te lo suplica. Porque soy incapaz de decir nada.

– Sube a la cama y ponte a cuatro patas.

Obedezco dócil como un perrito faldero.

– Te follas o yo.

Ahora sí que no entiendo que me quiere decir y quedo inmóvil y expectante a la espera de recibirla en mí cuerpo. Lo único que atino a decir.

– No me hagas daño. Por favor se suave conmigo.

Se está embadurnando la polla y me está temblando hasta la campanilla. Luego se sitúa tras de mí y me coge por las ingles para llevarme hasta el borde de la cama. Hasta que mi culo topa con su inhiesto y durísimo instrumento. Me ordena cerrar algo más las piernas para que la posición tome altura y no tenga que acuclillarse para penetrarme.

Noto la firmeza con la que pasa a sujetarme su mano derecha, mientras con la izquierda trata de introducirme el pene en mi ano.

XVII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Trata de abrirse paso en mi entraña, pero la resistencia, el dolor es intenso. Me muevo y ella se incomoda. Una nueva embestida, algo más brusca y yo diría que ha conseguido abrirme y está entrando poco a poco. Pero sigue doliéndome tremendamente y no paro de moverme. Le suplico que pare, pero no quiere escuchar o solo lo pienso.

Se está retirando despacio lo que hace que mire, no quiero que pare, la quiero dentro, lo reconozco ¿porque para?

– Túmbate, piernas arriba. (Ordena)

Obedezco, vuelve a ponerse algo de crema y me unta. Hace un ademán para que me centre en la cama y le deje espacio. Repto de espaldas hasta que de rodillas la tengo entre mis piernas. Soy suyo completamente, estoy entregado a su portento.

Se inclina sobre mí y su mano cae junto a mi hombro, el volumen de sus pechos hace que mientras busca la posición se rocen contra mí, no me controlo y la excitación hace rato que ha roto el cuenta revoluciones. Ha fijado su mirada en la mía. Su otra mano me sujeta por el tobillo para tratar de darme la mayor apertura posible y embiste con suavidad. Noto como penetra en mí y al intenso dolor, sigue un escozor que va cayendo en su intensidad a la vez que una intensa ola de cálido y húmedo placer está arrasándome. Comienzan las suaves embestidas, para ir convirtiéndose en un bombeo contundente. Sollozo y gimo como una perra y trato de alcanzar su rostro con mis manos.

Me mira fijamente y yo no aguanto más un traidor hilillo delata que gozo de un modo indescriptible. Se apercibe.

– ¿Te has corrido?
– No. (No ni ¡ná!, me estoy yendo como un cochino por lo bajini)

XVIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Me vuelve a mirar de modo inquisitorio.

– ( Oh! Cielos no puedo mentirle), Si, bueno un poco, je …

Pone cara de: “Te vas a enterar”. Se sujeta al colchón haciendo que sus brazos me atenacen contra ella y sus rodillas se hincan de modo que me tiene completamente falcado. Sigue una sacudida inusitada y embestidas cada vez mayores y de más intensidad.

Gimo y suspiro, sollozo, diría que lloro, mientras no puedo dejar de nombrarla;

– Yanka, Yanka,Yanka, Yanka, Yanka, no pares …
– Un poco más, un poco más…

Trato de alcanzar su rostro y la visión de Yanka, mordiéndose el labio inferior sobre mí, alternando su mirada entre mis ojos y su pene mientras me folla, el movimiento de sus senos rozándome el pecho y sentirla en mis entrañas una y otra y otra y otra vez. Hace que no pueda más. Lo que era un hilillo se convierte en un convulso torrente, cálido y cremoso.

Su rostro dibuja un gesto de decepción*. Debe parar para no quedar completamente embadurnada. Con cuidado y despacio va dejando salir su polla.

* Lo siento Yanka, jamás fui un buen amante, me gustaría disculparme pero estoy completamente ido. Me está dando vueltas la habitación y no siento mi cuerpo. Hacen su irrupción los japoneses en gallumbos y sus tambores. Y el puto Stendhal me tiene en otra dimensión.

Comienza a limpiarse y también lo hace conmigo. Trata de alcanzar la servilleta que traía en la bandeja para lo que apoya su cuerpo sobre el mío (tumbándose encima) y noto como su falo está completamente rígido. Y hace como un intento de masturbarse contra mí, pero estoy inerme en la cama.

XIX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Suelta un suspiro de resignación y se incorpora. Me mira, sin entender que me pasa. Continúa limpiándose y termina de hacerlo conmigo.

Yo noto como necesito salir de allí, necesito respirar. Me siento avergonzado por dejarla de este modo. Me incorporo y trato de vestirme de modo apresurado. Se acerca y vuelve a poner su mano sobre mi hombro.

– Te encuentras bien? (Su tono es condescendiente y conciliador)
– No, estoy mareado todo me da vueltas.
– ¿Cómo?

No debe entenderlo, de hecho parece no entender nada y no la culpo. Cree que algo ha ido mal. Eso quisiera yo que hubiera ido mal. Llevo no sé cuántas hojas y horas de relato y no alcanzo a explicarme o explicaros lo magnifico y mágico del rato que acababa de pasar. Pero necesito salir ya.

– Nada

No acierto a meterme la pernera del pantalón y ella pone cara de: “De verdad te vas así, ya.”. Lo cierto es que perdí la noción del tiempo nada más entrar ella en la habitación y no sé si todo esto pasó en una hora, dos, tres o dos minutos. Pero dado la cara que pone, de no entender nada, y que soy un desastre en la cama. No debo haber consumido mucho tiempo.

– ¿Pero, te encuentras bien?

No sale de su asombro y yo tampoco. He conseguido ponerme los pantalones y ahora con lo que me estoy contorsionando es con la camisa que parece opinión propia y se resiste a que me la ponga y me marche.

XX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Sale de la habitación (como se contonea por Dios Santo) y me deja a solas con mi pelea con la camisa. Cuando vuelve se ha colocado una braguitas estampadas que para nada consiguen ocultar su polla que sigue como el mástil de un Copa América. Fuerza una sonrisa…

– No has tomado nada. Señala el bote de Coca Cola.

Cojo el bote de la mesa y hecho un trago corto de él. La vuelvo a dejar sobre la bandejita y la miro.

– Si Coca Cola …

“Ya está, este es completamente gilipollas”. Debe estar pensando, todos los pueblos tienen su tonto y este debe ser el de la ciudad: El tonto del bote… de Coca Cola.

– Cómo te llamas
– Paco
– Estaré hasta final de mes …

Un poco de publicidad nunca viene mal. Ocurre que no sé lo que me puede pasar en una segunda cita con Yanka. Probablemente acabe en un hospital psiquiátrico. O tal vez repuesto de la enorme primera impresión consigo que ella no pase un mal trago como él le hice pasar.

Me señala la bandeja para que se la acerque. Lo hago y al entregársela me mira a mí y señala la con la mirada la bandeja.

– Como se dice. (Señala con la mirada de nuevo la bandeja)
– Bandeja
– Bandeja. (Repite)
– Aja, Bandeja.

Sonríe nuevamente y lo cierto es que había olvidado su hermosa sonrisa. No le cobrare la clase de castellano, je je je. Pienso. Me hecha un último vistazo de arriba abajo y comienza a ordenar la habitación. Bueno, a hacer la cama.

XXI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

– Hase muito calor a Ispania. (Trata de conversar y hacer más distendido el momento)
– En Brasil, no hace tanto calor? (Ostia habló y todo, me sorprendo)
– No, donde io soy no mas 25, 26 grados todo el anio.
– Solo. (Replico)
– Si, e mi ciudad tiene 42 playas.

Coño, pienso yo, cuanta playa. No me extraña lo marcado que llevas el sujetador chata.

Ha terminado de hacer la cama y toma la bandeja dejando sobre ella el cinturón y las braguitas que llevaba al entrar.

– Vamos.

Salimos de la habitación y por el pasillo contemplo el espectáculo que es verla moverse. Espectacular hasta hacer daño, os lo prometo. Al llegar a la primera de las dos habitaciones que pase al entrar tiene la puerta entre abierta. Se ve un mueble sobre el que algunos objetos copan el espacio disponible y también se ve una cama en la que yace una chica rubia con una combinación roja y sobre sus piernas un portátil.

Relato con travesti megadotada Yanka Santos
Relato con travesti megadotada Yanka Santos

Mientras Yanka hace sitio sobre la tapa del mueblecito para dejar la bandeja, pienso en quien puede ser la chica absorta en el ordenador. Diría que era Isabella Oliveira, pero tampoco puedo asegurarlos pues en la misma casa hay otras chicas cañón todas rubias (Susana Oliveira, Alexia y Dani) y mi vista de lince y el sofoco que llevaba no me hacen ser muy preciso en mis apreciaciones.

Abre la puerta, cuidándose de ocultarse tras ella al rellano de la escalera, y me invita a salir no sin antes inclinarse es alta, para mi bastante alta, para ofrecerme sus mejillas, las cuales beso fraternalmente.

XXII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Al salir, la puerta se cierra tras de mí y trato de recuperar la cordura, rumbo y velocidad. Bajo por las escaleras y empieza a dolerme el culo. Pero no me importa voy por la calle, hasta el coche, con la sonrisa esa de ir colocadas que tienen las que anuncian compresas (esas que huelen las nubes y ven la música y todo eso). Es felicidad o lo más parecido que he sentido nunca.

Yo, no quiero extenderme más, que sé que soy un pesado. Quiero agradecer que no hayáis interrumpido la serie y que me perdonéis por mi sintaxis y errores (que sé que sois mu miraos para según qué cosas).

Únicamente hacer un par de apreciaciones:

1- Ella, no creo que haga falta decirlo, es Yanka Santos.

2- No os moféis mucho del relato o de mí, pues me ha costado parte del alma arrancármelo de las entrañas para poder compartirlo.

3- No es una acción de marketing hacia la chica o la casa en la que está. Lo digo porque hay dos mensajes elogiosos (Relatos: 04/08/07 – jmal; Yanka Santos (Valencia)) y sobre la misma musa en muy poco tiempo. Pero es que no sabéis lo que es la niña.

XXIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

4- Si en la ciudad del Turia (Valencia), estos días, sois atracados por un tipo con aspecto de buda pariente de Paco Martínez Soria. Dadle lo que llevéis, es por una buena causa y está desesperado por volver con Yanka. Es inofensivo eso sí.

5- No conozco, para mi desgracia, las demás panteras de Taiaka (Milena Vendramine, Amanda Ríos, las dos Robertas, Roberta RodríguezRoberta Roberts, Isabelly Dior e Isabelly Strayt, Gabriela Maya, Deysi Rocha, Thamira Tales o Amanda Hyckman, etc, que me perdonen aquellas que me dejo), pero de Yanka para terminar diría aquello que alguien dijo sobre Ava Gadner al referirse a ella “Como el animal más bello del mundo”.

Desearle la felicidad allá donde vaya siempre, un fuerte abrazo. GRACIAS YANKA…

 

— THE END–

 

Muy importante, se me olvidaba; No lo pone porque me he tomado alguna licencia, pero que conste que usamos protección.

Como resultado Travesti Yanka Santos destaca por ser una travesti brasileña, con unas hermosas tetas grandes y súper dotada. Le encantan las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid.

Fuente: Relatos de travestis y transexuales España.

 

Relato travesti Ingrid Guimaraes en Manresa.

Relato travesti Ingrid Guimaraes en Manresa.

Hola, haré un breve y escueto relato ya que tras muchas dudas y nervios me decidí a ver a la travesti Ingrid Guimarães, y vaya si valió la pena!

I- Relato travesti Ingrid Guimaraes en Manresa.

Bueno al grano. La llame y concerté cita, ya que me pilla bastante lejos y avise con tiempo no sea que hiciese el viaje en vano.

Una vez allí la llamo y me abre, subo al piso bastante aceptable y muy limpio y nos vamos a una habitación. Ella lleva un vestido rojo lleno de cortes que hacen que se le vea todo. Es simplemente un espectáculo. Tiene unas tetas muy grandes y unas piernas tremendas. Ni un gramo de grasa y una cara como pocas recuerdo tan bonitas, mucho más guapa que en las fotos.

 

Empezamos unos 10 minutos aproximadamente a charlar tumbados en la cama, súper a gusto en la conversación y ya al final empezamos con el magreo. Más de 30 minutos comiéndonos la boca y sobándonos, yo no recuerdo haberme puesto tan cerdo con ninguna tía antes.

II- Relato travesti Ingrid Guimaraes en Manresa.

Después de esto la hermosa travesti brasileña empieza a comerme el nabo, me pone el culo en la cara y yo hago lo mismo y le como su trasero. Un rato después me pide que se la chupe un poco, lo cierto es que esta súper cariñosa y yo cachondísimo. Pero le digo que prácticamente es mi primera vez y que eso no me motiva. Que he ido porque como mujer me encanta, pero el rollo mamar yo su polla y ser pasivo no me va mucho. Ella esta durísima, empalmada a tope y seguimos hasta que vuelve a insistir. A lo cual accedo a comerle su preciosa polla, cosa que no me motiva pero si el ver como se pone ella de extasiada. Al poco rato me pide que la folle. Así es que la cojo en brazos, la levanto y me la pongo acomodada. La follo bien fuerte hasta que me pego una corrida comiéndole toda la boca que me quedo súper a gusto.

 

Travesti Manresa Ingrid Guimaraes
Travesti Manresa Ingrid Guimaraes

 

De ahí me voy a la ducha, donde me prepara todo. Ella súper servicial. Después de la ducha me tumba y hace un masaje. Llevamos mucho más de la hora que he pagado pero estamos muy a gusto ambos. Tras el masaje seguimos hablando más rato hasta que se vuelve a calentar la cosa. Pero tengo un poco de prisa e intento evitar no caer para seguir más rato, porque el ambiente está perfecto. Hablamos un rato más y me voy. Llevándome la sensación de haber conocido a una tía majísima y que vale la pena!

III- Relato travesti Ingrid Guimarães en Manresa.

Mi nota por resumir seria esta:

Cuerpo 10
Cara 10
Sitio 7
Higiene 10
Trato 10
Vicio 9

Quede encantado con la visita, para mí fue idéntico a follarme a cualquier chica biológica. Con la diferencia de que Ingrid Guimarães es mucho más atractiva y encantadora de la mayoría de chicas que conozco.

Cualquier duda ya sabéis, y si está mal relatado disculpas!

Fotos- Relato travesti Ingrid Guimarães en Manresa.

Relato travesti Ingrid Guimaraes en Manresa
Relato travesti Ingrid Guimaraes en Manresa

Travesti Ingrid Guimaraes destaca por ser una travesti brasileña, con unas hermosas tetas grandes y bien dotada. Le encantan las ciudades de Barcelona, Manresa, Valencia, Madrid y Gandia.

Fuente: Relatos de travestis y transexuales España.

Relatos con travestis Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.

Alana Ribeiro o el arte de dar por culo

Travesti Alana Ribeiro o el arte de dar por culo. La situación anticiclónica propició en Valencia, el penúltimo día del año. Festividad de Santa Judith, temperaturas muy suaves de 20º. A merced a las cuales pudimos dejar de lado abrigos y jerseys. “Es un tarde muy buena para tomar por culo”, me dije. Y en torno a las 18h me encaminé a los apartamentos del centro de la ciudad donde atiende Alana Ribeiro. Nos conocíamos de sus anteriores estancias en Valencia y, si llevo bien la cuenta, esta iba a ser nuestra cuarta sesión. Es importante señalarlo porque Alana es una profesional como la copa de un pino que se adapta a todos los fantasmas de sus clientes y los realiza con dedicación, aportando siempre algo de su cosecha.

Frecuentar a la travesti brasileña Alana Santos crea adicción y uno siempre piensa que deja cosas pendientes en el encuentro para una próxima vez. El goce bestial está siempre asegurado y es susceptible de verse incrementado. Aún más, en un futuro inmediato. Por eso, a la hora de narrar el encuentro, voy a introducir notas a pie de página detallando los aspectos que pueden ser cambiados/mejorados para disfrutar más y mejor, de este rotundo y apetecible cuerpo.

I – Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.

El pasillo laberíntico, poblado de muchas puertas, hace que me pierda en él. Menos mal que Alana ha dejado entreabierta la suya y allí me dirijo con la respiración jadeante y el corazón redoblando como un tambor. Ella está como siempre: inmensa. Me recibe casi desnuda, sólo con unas charoladas botas de media caña(1). Me ofrece una lata muy fría de Coca-Cola. Al mismo tiempo que se desprende del tanga de cuero. Caen también mis calzoncillos al suelo. Por unos segundos me recreo en las curvas de su cuerpo y mordisqueo sus maravillosos pechos.

Una imagen para el recuerdo: Alana abierta de piernas en la cama con la chorra tan enhiesta como una lanza.

Alana Ribeiro o el arte de dar por culo
Alana Ribeiro o el arte de dar por culo

Le digo que quiero acabar la sesión con ella mordiéndome los pezones mientras me sacude la polla. Le recuerdo que soy una putacerda y que quiero que me trate como tal. Como respuesta, me endiña un escupitajo en toda la jeta y empezamos a morrearnos salvajemente. El efecto en su trabuco es inmediato y al empuñárselo noto lo caliente y duro que empieza a ponerse. Una imagen para el recuerdo: Alana abierta de piernas en la cama con la chorra tan enhiesta como una lanza. “¡Ven a chupar, puta!”, me suelta (2). Me lanzo sobre ella como náufrago sediento. Tras las primeras gargantas profundas, Alana me advierte de que abra mi morro de cerda todo lo que pueda y empieza a follarme la boca con frenesí. Benditas arcadas y benditas lágrimas.

 

II – Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.

Por su carácter cilíndrico y uniforme, chuparla es una delicia. Tras un buen rato de chupadas y lamidas, Alana me dice: “A ver a qué sabe tu polla”. Nos ponemos de lado, embarcándonos en un 69 superlativo que debo interrumpir porque el impulso succionador de sus labios y la intensidad misma de la absorción podían hacer que me corriera antes de tiempo.

Me da por culo en tres tiempos. En el primero, a cuatro patas, sirve para abrirme el ojete que estaba algo cerrado por la obligada abstinencia, con el consiguiente latigazo de dolor, totalmente superado en el segundo tiempo cuando me abro de piernas ante ella y me folla en plan salvaje con unas embestidas que hacen que se desprenda el cabezal de madera de la cama Mueca. A estas alturas ya se me ha disparado la parafilia guarra y le pido que me mee. Su cara de vicio es también para recordar cuando me dice: “No puedo, pero te voy a llenar la boca de leche”(4). En el tercer tiempo, totalmente tumbado de espaldas en la cama, en la posición de decúbito supino, siento al mismo tiempo su polla removiéndome el culo y todas las curvas de su cuerpo acoplado al mío (3).

III – Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.

A horcajadas sobre mí, Alana empieza a sacudirse la chorra. Para así propiciar la corrida mientras yo le como los huevos y el ojete. Al decirle que este último estaba asquerosamente limpio para mi gusto. Me dice entre sus entrecortados jadeos: “Me gusta que seas tan puta y tan cerda”. Cuando el chorro de leche se ve llegar. Con gran maestría, me mete el rabo en la boca y no pierdo ni una gota de su leche densa, áspera y salada. Me devora los pezones a mordiscos mientras me pajea. Y yo le detallo en qué estado quiero encontrar su culo la próxima vez.

El saber de una trans sobre el sexo que ofrece emana de su propia experiencia, que es la misma del cliente. Cuando Alana te da por culo a cuatro patas, sabe que si te pajea al mismo tiempo, las contracciones del ano son placenteras también para ella. Y eso ella lo hace espontáneamente, sin que se lo pidas. Para mí es una de las grandes del foro y rezo a San Sade para que se quede a vivir en Valencia. De momento, según me dijo, estará hasta mediados de enero. Hay que aprovechar su estancia, foreros Guiño.

 

NOTAS  – Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.

 

(1) Sólo soy moderadamente fetichista porque mis parafilias son otras. Finalizado nuestro encuentro, Alana se desprendió de las botas y las medias. Y totalmente en bolas, era una gloria bendita el esplendor de su morena y acariciable piel. La majestad de su culo prieto y respingón. La próxima vez la quiero desnuda tras la puerta.

(2) Alana es una maestra a la hora de toquetearse la picha para conseguir una erección inmediata. Quisiera contribuir con la acción de mi lengua  a lograr la consistencia de su polla. Nada es más exquisito que notar el paso de cierta blandura a máxima turgencia del rabo que te va a perforar. A tener en cuenta para la próxima vez.

(3) Recomiendo esa postura a pasivos primerizos porque, como dice Alana, así su cipote no entra del todo en el ojete y la penetración es más suave.

(4)Se me había olvidado decirle a Alana, al concertar la cita, que quería el servicio de lluvia dorada.

Fuente: Relatos y experiencias con transexuales Alana Ribeiro.

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Relato de masaje con travesti en Valencia.

Relato de masaje con travesti en Valencia

Relato de masaje con travesti en Valencia. Voy a contar un segundo relato de mi segunda y última experiencia con una travesti. El cual que menciono en mi anterior relato con travestis “mi primera polla”.

Como ya he contado antes, mi experiencia con travestis es muy reducida. Mi primer encuentro fue con la travesti Roberta Rodrigues. Ya hacia un par de años que no había tenido ninguna experiencia más porque tampoco la había necesitado en ese momento. Pero últimamente tenía ganas de volver a sentir la grata sensación de ver una travesti desnuda cerca de mí y poder hacer sexo oral con ella. Me excitaba tanto acordarme cuando tenía en mi boca el pene de Roberta, que quería probar nuevas sensaciones. Así que pensé en tener otro encuentro. Pero quería que fuera un poco más tranquilo que el anterior. Tan solo un momento “tántrico“, pero la experiencia fue diferente e inolvidable.

Así pues recordaba haber visto en taiakashemales algunos travestis que hacían masajes. Pensé que podía ser una sensación muy sensual si un travesti me hacía un masaje totalmente desnuda. Y pudiera ver, tocar y sentir de nuevo una polla cerca. Lo malo era que todas las masajistas estaban en Madrid. Por lo que tuve que buscar en anuncios por mi zona para ver si tenía suerte. Buscando anuncios encontré tres masajistas y me decante por una de ellas.

I-Relato de masaje con travesti en Valencia.

 

 

Ninguna de las tres tenía referencias en otros foros de travestis. Y solo estaban en mi ciudad. Así que me decante por las fotos más femeninas y llame por teléfono para tener una cita. Quedamos un día cualquiera por la tarde. Me ducho y acudo al lugar en mi propia ciudad. Muy alejado de la zona donde habito lo cual me tranquilizaba. Buscar en mi ciudad era algo que no me hacía demasiada gracia. Porque siempre tengo estúpidas paranoias sobre encontrármela algún día que estuviera con mi pareja, pero decidí no pensar demasiado.

Estaba nervioso de nuevo, parece que no llegaba a acostumbrarme a este tipo de cosas, aunque esta vez menos que con Roberta. Cuando llegue, me encontré la puerta abierta y alguien por detrás que me decía que pasara. Al entrar me encontré a la chica de las fotos. Por lo que me tranquilice bastante, aunque no tenía el cuerpo tan femenino como Roberta. Sin pechos y no tantas curvas, pero la cara era una preciosidad.

 

Relato de masaje con travesti en Valencia: Buscar en mi ciudad era algo que no me hacía demasiada gracia. Porque siempre tengo estúpidas paranoias sobre encontrármela algún día que estuviera con mi pareja, pero decidí no pensar demasiado.

Ella llevaba un hermoso sujetador con un tanga a juego y una bata semitransparente. Habíamos quedado en un masaje totalmente desnudos por lo que imaginaba que no tardaría en verla en todo su esplendor. Pasamos a una habitación donde había una cama con varias toallas encima del colchón. Le pregunte por la camilla de masajes y me explico que se acababa de mudar a Valencia por su cuenta y estaba buscando todavía una. Pero que no me preocupara que trataríamos de hacer el masaje lo más cómodo posible.

 

Seguidamente me pidió que me desnudara y me tumbara boca abajo. Mientras ella también se ponía cómoda. Se le notaba que la pregunta no le había hecho mucha gracia o que no tenía un buen día porque lo contestaba en un tono más bien seco.

 

II-Relato de masaje con travesti en Valencia.

 

Me quite toda mi ropa y me tumbe, mientras miraba de reojo como ella se estaba desvistiendo. Al quitarse el sujetador observe que sí que tenía tetas, pero al parecer en pleno proceso de hormonación. Debí pensar, porque eran como las de una niña pequeña. Después se quitó el tanga y me quede sorprendido, era mucho más ancha que la polla de Roberta y en estado de relajación tenía ya unas buenas dimensiones. En ese momento sentí por debajo que me estaba excitando tan solo de verla, así que intente calmarme un poco.

 

Seguidamente ella empezó a masajearme toda la parte trasera. Durante unos minutos yo miraba de reojo su cuerpo mientras ella masajeaba mi espalda. Su polla mantenía el mismo tono que cuando había empezado. Yo me moría de ganas de verla en erección. Pero no quería ir muy rápido a la hora de empezar con el tema. Quería disfrutar con el masaje que estaba realizando. Lo hacía bastante bien y mi pene se debatía entre mis ganas de no ir tan rápido y la excitación del momento.

Cuando se acercó un poco a mí, decidí sacar mi mano y empezar a masajearle cuando podía las piernas y su trasero, sin llegar a tocarle el pene. Su piel olía muy bien y estaba muy suave. Al rato de masajearla, ella empezó a masajearme las nalgas, poniéndome más aceite y apretando con presión sin hacerme daño. Cuando estuvo un rato con ese masaje, volví a mirar de reojo y me sorprendí:

Su pene estaba totalmente erecto!

 

III-Relato de masaje con travesti en Valencia.

Ya no pude apartar la visión de aquello, era mucho más grande que el de Roberta. Aunque no tenía la polla como un caballo podía estar bastante orgullosa de lo que tenía entre las piernas. El capullo, rosado y brillante, estaba hinchadísimo. Coronando un miembro grande y largo. Totalmente depilado con un color muy hermoso de piel, dorado y semioscuro. Un pene realmente muy bonito. Mientras seguía observando su pene, ella empezó a masajearme suavemente el ano. Y a pasar la mano también por mis huevos. Con mucha elegancia pasaba la yema de dos o tres dedos entre mi ano y los huevos, y volvía otra vez. Mi pene ya estaba en estado de máxima excitación y ella lo sabía porque lo cogió un par de veces por detrás y lo agarro fuertemente.

La situación cada vez empezaba a ser más y más excitante. Observe que su pene estaba mojándose por la punta. Con pequeños fluidos transparentes que lo adornaban (líquido preseminal). Señal que a ella le estaba excitando mucho ese momento. Lo cual a su vez me estaba excitando a mí todavía más.Y lo que siguió aun me hizo estallar. Ella me dijo que había terminado el masaje y se tumbó a mi lado abriendo las piernas y me dijo:

– ¿Quieres tocarla?

La cogí con las dos manos, estaba como una piedra y ella quería que la tocara. Empecé a masajearla poco a poco y le pedí si se podía poner un condón porque me encantaría chuparle todo eso. Cuando se lo dije se le iluminaron los ojos y se lo puso enseguida. Acerco su cuerpo a mi cara y yo la metí en mi boca.

 

¡¡Que ancha era, era una maravilla!!.

 

IV-Relato de masaje con travesti en Valencia.

 

 

Estuve un rato mamándosela y ella jadeaba poco a poco. No podía pensar que estaba fingiendo con lo duro que estaba lo que tenía dentro de mi boca. Relamía con mi lengua su capullo mientras me la metía para dentro y para fuera. Ella adopto otra postura para poder hacer lo mismo conmigo. Me puso el condón con la boca y empezó a chupármela poco a poco. ¡Oh dios cuanto placer! Yo le cogía sus nalgas, que estaban duras como piedras (si, esta chica también era travesti brasileña).

Pasado un rato, me susurro que quería follarme. Ante lo cual me negué porque no me sentía preparado y no buscaba follar en ese momento. Me sorprendió porque me pidió si podía masajearme el ano con su pene ¿?¿? sin penetración. Le dije que sin problemas, que adelante. Puso de nuevo aceite en todo mi culo y utilizo mis nalgas como si le estuviera haciendo una cubana con ellas. Parecía como si me estuviera follando, pero nunca llegaba a metérmela. Aunque a veces pasaba presionando con el capullo mi ano y eso me excitaba muchísimo.

 

V-Relato de masaje con travesti en Valencia.

 

Al final no podía aguantar más y le pedí que termináramos con un 69 mutuo, me dijo -“si, yo no puedo más tampoco, mi nene”, por lo que empezamos. No parábamos de meternos y sacarnos nuestros penes sin parar, necesitábamos explotar los dos y lo notábamos, estábamos excitadísimos y nuestra leche buscaba salir de nuestras reservas. Me pregunto si quería notar su leche en mi cara y le dije que no. Prefería ver como salía, así que nos pusimos a masturbarnos el uno y el otro tumbados hacia arriba. Nos quitamos el condón, hasta que explotamos a la vez, aquello fue sensacional. A mí en ese momento me daba vergüenza, yo había tirado leche, pero ella había tirado casi un litro en su estómago.

Empecé a pensar que aun siendo una chica profesional, aquella experiencia le debía haber excitado muchísimo. Quizás le había excitado yo, no lo sé, pero a veces cuando lo pienso creo que ella se lo paso mucho mejor que yo. Después de estar un rato tranquilizándonos y jadeando, me ofreció ducharme con ella para quitarnos todo aquello, así que nos fuimos a la ducha y nos quitamos mutuamente toda aquella leche. Hablamos un rato. Ella intentaba ponerse el tanga después de ducharse pero aún mantenía parte de la erección y se le salía por todos lados. Como podía mantenerse semierecta después de una ducha?, yo ya la tenía toda bajada. Al final opto por no metérsela entre las piernas y tenía ante mí una chica con un bulto considerable en su tanguita. Tengo aun esa imagen en mi mente.

 

VI-Relato de masaje con travesti en Valencia.

Le pague y me fui muy contento, acababa de tener otra excitante experiencia que hasta hoy en día es la última. Me fui muy contento porque la situación había sido curiosa y no me esperaba que se excitara tanto sin tan siquiera haberle hecho yo nada. Un día la volví a llamar pero ya no estaba en valencia, y de esto fue hará un año y medio, ya no la he vuelto a ver anunciada en mi ciudad, lo cual es una pena porque me hubiera gustado volver a tener una experiencia con ella.

Hoy en día me apetece volver a tener una experiencia parecida al relato de masaje con travesti en Valencia. Pero todavía no me he decidido, aunque estoy seguro que ya no tardare mucho tiempo.

Muchas gracias por leerme y por darnos a los usuarios la oportunidad de contar nuestros relatos.

Relato de masaje con travesti en Valencia
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Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

Relato Travestis Barcelona mi primera polla

Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

Hola a todos, voy a escribir este post para que sirva de presentación, ya que llevo mucho tiempo aquí y casi nunca he compartido mis experiencias.

 

Esto que voy a relataros ocurrió hace algún tiempo y fue mi inicio en el mundo de las trans.

 

Desde joven, viendo videos y fotos por internet empecé a sentir cierta curiosidad por las chicas trans. No se aun porque nació este deseo, pero poco a poco empecé a acostumbrarme a ver más y más videos y fotos. Yo me considero heterosexual, pero esta atracción se volvió muy poderosa a lo largo de los años. No tenía ningún tipo de predilección por el mismo sexo, pero ver a una chica con un aparato masculino entre las piernas era algo que llegaba a enloquecer mis sentidos y llenaba de pasión toda la parte inferior de mi cuerpo.

 

Fue entonces cuando me decidí de una vez a tener una cita con una trans profesional. No podía soportar más el deseo que tenía en mi interior y tenía que llevarlo a cabo, fuera de mi vida, y como experiencia personal. Es así como aprovechando un viaje de trabajo a Barcelona, me puse a investigar visitando esta página de travestis y otras cual sería la mejor trans para tener la experiencia. No os contare quien era porque tampoco es un relato para dar publicidad, me lo reservo para mí.

 

Hable por teléfono con ella y me contesto de manera muy agradable. Explicándome todo, con una voz brasileña muy sensual aunque un poco acatarrada por el tiempo que hacia últimamente debí pensar. Acorde con ella el día que iba a verla y colgué el teléfono. ¡¡ Lo había hecho, he llamado a una trans por fin!!

 I-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

Así pues, a los dos días, llegue a Barcelona casi de noche. Estaba todo previsto para quedar con ella sobre las 11pm (le llame para confirmarlo de nuevo), así que aproveche el tiempo para ducharme bien. Realmente no sabía que tenía que hacer con mi higiene anal, así que me duche como cinco veces haciendo un enorme hincapié en esa parte. Estaba frotando tantas veces mi pene y mi ano que acabe con una erección perpetua. Por culpa de esto, no me di cuenta que se había salido todo el agua de la ducha y tuve que fregar todo el suelo con paciencia, mirando el reloj para evitar llegar tarde (si no me daba tiempo ya recogería el agua después).

 

Una vez todo listo, me puse los calzoncillos limpios, me perfume entero y cogí un taxi a la dirección que me había facilitado. Una vez llegue al portal la llame por teléfono para que me abriera. Subí en el ascensor y encontré la puerta entreabierta, alguien estaba conversando al parecer por teléfono al otro lado y tenía la mano sujetando la puerta por detrás. Mire un poco con miedo y entonces escuche “pasa!”.

 II-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

 

Al entrar la vi a ella. Era más alta que yo y me recibió con una bata recién duchada. Era impresionante, mucho mejor que en las fotos que había visto, con la piel morena, una larga cabellera que le llegaba a la mitad de la espalda y olía como los ángeles. Me pidió que me sentara en lo que parecía el comedor mientras ella terminaba su conversación brasileña por teléfono y se marchó por un pasillo. Después volvió de nuevo con una Coca-Cola haciéndome señales si me apetecía, y acepte. (La verdad es que entre los nervios y la timidez tenía la boca seca). Me abrió el bote, me sirvió en un vaso y se marchó de nuevo.

 

El piso era muy bonito y muy bien climatizado teniendo en cuenta el frio que hacia ese día. Prácticamente se podía estar desnudo en esa habitación, lo cual tenía mucho sentido. Yo me notaba extraño, un poco nervioso, así que cerré un poco los ojos “Relájate” me dije para mí mismo, iba a vivir una nueva experiencia solo mía, con una chica que me había asombrado al entrar, siendo incluso mucho más guapa que otras chicas normales que conocía. “Tranquilo” “Esto es para ti, disfrútalo”

 

III-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

Escuche que volvía por el pasillo, hablando todavía por el teléfono, pero para mi sorpresa se había quitado la bata y solo tenía un tanga puesto, enseñándome sus pechos y su dorado cuerpo. Bendito Brasil, que mujer, que belleza, que curvas. Mi corazón se empezaba a poner a mil y yo no podía dejar de mirarla. Ella hizo un gesto para que la siguiera y acepte de buen grado. Podía ver como su culo hacia una danza que me hipnotizaba mientras la seguía, tenía miedo que lo que había visto en las fotos hubiera sido algún tipo de retoque para darle una forma de corazón improbable, pero aquella visión me confirmaba que no era así, y que tenía delante de mí lo que yo esperaba ver. Una diosa por la que merecía la pena pagar lo que pedía.

 

Entramos en la habitación, con luces lo suficientemente tenues para dar un toque agradable, pero no muy oscuras para poder deleitarme con quien tenía a mi lado. Al principio empezamos a hablar un poco de varias cosas. Donde la había visto, si me gustaban sus fotos, si era de Barcelona, etc. Mientras me iba tranquilizando y ella notaba que me tranquilizaba, de repente se acercó a mí y empezó a besarme apasionadamente, dejándome de piedra, y yo disfrutando del momento. Aquello había empezado y yo estaba a mil

 

Al rato de besarnos ella puso su mano en mi paquete, que ya había empezado a reaccionar ante la pasión inicial, momento en que ella esbozo una sonrisa y empezó a acariciarlo suavemente, sin prisas. Fue entonces cuando ella cogió mi mano y me la puso en su tanga mientras me susurraba.

 

– “mírame a mí”.

IV-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

 

Por primera vez en mi vida estaba tocando otra polla que no era la mía… y me estaba gustando tanto que note un escalofrió desde el pene hasta el ano que es difícil de describir, ya que era la primera vez que lo sentía. Ella también estaba empezando a tener una erección y yo ya no podía apartar mi mano durante un buen rato, hasta que quiso quitarme el pantalón.

 

-“Vaya, tus calzoncillos no van a aguantar mucho tiempo”.

 

Me quito el pantalón y continúo el masaje a mi miembro. Mi pene quería romperlo todo, lo notaba duro como una piedra y notar el suyo crecer me ponía en éxtasis,  quería que siguiera y siguiera… me iba a correr tan solo de ese momento y ella parece que se dio cuenta. Así que paro y puso su mano en mi pecho

 

-“tranquilo, no vayamos muy deprisa, vamos a tranquilizarnos”.

 

Así que me dio la vuelta y empezó a masajearme la espalda… yo por su advertencia intente relajarme, yo quería disfrutar del momento y no explotar tan rápido. Ella sabía que era la primera vez y tuvo mucha empatía así que nos tranquilizamos un poco.

 

Note que sus manos estaban quitándome mis calzoncillos. Empezó a masajearme también el culo y a poner todo su cuerpo sobre el mío. Fue en ese momento cuando note que ella estaba pasando su pene. Este aun tapado entre mis nalgas, lo cual hizo que volviera a excitarme de forma increíble. Su miembro estaba también ya como una roca. Yo quería verlo, por lo que le pedí que se girara para bajarle su tanga. Allí estaba su pene.

 

V-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

 

En ese momento le pedí que se pusiera un preservativo. Me entraron unas ganas enormes de tenerlo en mi boca. Pero a su vez aun tenia cierto miedo a tenerlo sin protección (aunque sé que es una tontería) pero yo era un mar de nervios. Así lo hizo ella y se puso en posición de 69. Mientras introduzco mi pene (también con preservativo) en su boca a lo cual yo hice lo mismo con el suyo. QUE TREMENDO PLACER estaba notando en ese instante. Su pene se hacía más y más grande en mi boca. Estaba excitadísimo notándolo todo en mi boca. Pasando la lengua por él y masajeando sus testículos con una mano. Mientras con la otra agarraba fuertemente una de esas nalgas brasileñas que me habían emocionado tanto.

 

Yo no podía más, así que me gire y le pedí penetrarla, y ella levanto de buen grado las piernas y me cogió las manos para que se las sujetara. Mi pene estaba penetrando por primera vez a una chica trans y yo era la persona más feliz del mundo. Notaba el calor de su culo en mi pene a través de las paredes del condón y yo explotaba de placer. Empezamos con esa posición y después pasamos a hacerlo a cuatro patas, con lo que pude disfrutar también de la increíble visión de ese maravilloso culo brasileño que había visto tantas y tantas veces en fotos de su página web.

 

VI-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

 

Después de un buen rato en el que yo intentaba aguantar como podía. Ella paro y me pidió que me acercara. Cogió mi culo y empezó a lamerme el ano. Algo que no habían hecho nunca y que estaba dándome mucho más placer a toda la experiencia conjunta. Al rato me puso en posición de misionero y paso su pene por mi ano. Me iban a follar por primera vez, iba a notar una polla dentro.

 

Sin embargo, la cosa no fue como esperaba y no había forma de conseguir que penetrara. Por lo que después de varios intentos fallidos le pedí por favor que parará. Me estaba haciendo daño y parece ser que aún no estaba preparado. Así que volví a chupársela de nuevo sin parar. Creo que ella estaba excitadísima en ese momento, porque al rato pidió correrse. Así que se quitó el condón. Con mi mano masajeando sus testículos. Y ella con la suya moviendo su pene sin parar termino lanzando litros y litros de leche.

 

-“Tienes un culo tan bonito mi vida” Me dijo al correrse.

 

Yo ya estaba a punto de explotar, y ella me propuso si quería que me metiera los dedos y correrme. A lo cual acepte, y ya no me hacía tanto daño. Se puso de nuevo en posición de 69 y con su culo en mi cara. Ella metió dos dedos en mi ano y empezó a mover sin parar mi pene. Yo ya no podía más, no podía aguantar después de todo lo que había vivido. Tuve la mayor corrida que había tenido en mi vida. Con una cantidad de leche brotando de mi pene que no paraba nunca.

VII-Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

 

 

Estaba exhausto, mi corazón latía mi parar y ella me ayudaba a limpiarme con unas toallitas que tenía en la mesita. Acaba de tener el mejor orgasmo de mi vida y ella era un cielo. Estuvimos casi como una hora hablando los dos, comentando cosas sobre el mundo trans y anécdotas que ella había vivido. La verdad es que me lo pase genial. Me vestí, me duche y me despedí de ella. No he vuelto a quedar con ella ya que casi nunca se pasa por Valencia que es donde yo estoy. Y tan solo he tenido una experiencia más con otro trans. Tan solo fue un masaje donde acabamos haciendo un 69 sin penetrarnos. Todavía soy virgen anal, pero estoy apasionado por estas bellezas. Y es por ello que sigo este foro de travestis desde hace ya mucho tiempo. Algún día llegará que termine por fin penetrado.

Relato Travestis Barcelona mi primera polla
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Desde aquí me presento y gracias a todos los que hayan leído todo mi vivencia de Relato Travestis Barcelona mi primera polla.

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Nicky Bermudez MADRID
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Relato Travesti Española Rocio Monroe

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Travesti Roció Monroe, que decir de esta hermosa española. Es un encanto, guapa, atenta, dotada y sabe tratar a un hombre. La conocí en Ibiza aunque ya lei sobre ella en el foro de travestis. Y fue allí en Travestis Ibiza que me dio una buena impresión. Pero estuvo aquí y volví a verla. Se acordó de mí. Como no, no paso de desapercibido hahhaha. La llame, y tenía WhatsApp, empezamos a hablar por esa aplicación, y concretamos na cita, como siempre fui nervioso jejejej, me acicale y fui para allá.

Entré a su apartamento, la verdad que me gusto por que se veía que no había nadie más, había intimidad ejejeje, no me mola saber que hay más gente en la casa, aunque sea por seguridad. Total que empezamos a hablar, me invito a una birra, y mientras me empiezo a beber la birra. Me empezó a tocar.  Y se me puso dura. Así que empezó a mamármela, como nadie. Flipándolo a tope. Claro, y a mí me das un poco de chance y ya me pierdo jajajajaj.

I-Relato Travesti Española Rocio Monroe.

Todo esto ocurrió en el sofá, así que fuimos a la cama. Mientras me desvisto, ella puso música, me tumbe en la cama y siguió mamándomela, se le puso dura como una roca a ella. Así que no le iba a hacer el feo, ya sabéis jejejej. Me pidió que la follase, y lo hice. Le di despacito, metiéndosela entera.

Y la muy zorra me ponía unas caras. Que tuve que parar por que no aguantaba! así que le dije. Ahora te toca a ti amor. Para que dijera nada. Me puso a cuatro, se subió encima de mí. Y me dijo, mira al espejo. Y me pego una follada. Impresionante. Me dejo roto. Literal. Si tenéis la oportunidad de verla, os la recomiendo al 100%. Ha sido uno de los mejores experiencias en relatos de Travestis y Transexuales que he tenido.

Relato Travesti Española Rocio Monroe
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