52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona

Sirena muy atractiva y morbosa. Travesti viciosa que le gusta el sexo.

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona. Tras 6 meses sin haber estado con una trans debido a mi situación geográfica-laboral. Harto de videos de travestis y pajotes insustanciales tenía claro que estas vacaciones iba a desfasar sexualmente hablando. Tras unos días con la familia y otras obligaciones sociales decidí coger el tren e irme tres días a Barna. La residencia de multitud de bellezones trans. Antes de que se me vayan borrando de la memoria recuerdos y detalles. Plasmo a continuación esta gran experiencia de transexuales para la posteridad.

 

Jennifer Heloizy, muy bella, sobre 1,80m de estatura y superentregada (Jhenifer Heloizy).
Jennifer Heloizy, muy bella, sobre 1,80m de estatura y superentregada (Jhenifer Heloizy).

 

1.- Jennifer Heloizy, muy bella, sobre 1,80m de estatura y superentregada (Jhenifer Heloizy).

 

Llego a Barcelona a eso de las 14h el jueves pasado. Mi misión: 52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona. Lo primero que hago dejar el equipaje en una consigna y salir en busca de trannys. La primera en caer fue Jennifer Heloizy. Para empezar es muy bella, sobre 1,80m de estatura y superentregada. Por consiguiente hicimos de todo y nos lo pasamos (ella creo que también) fenomenal. De lo feliz que me dejó salí como atontado y no me di cuenta de que me dejé la cartera. Pero cuando estaba esperando el ascensor salió ella y me la devolvió. Quizá otro tipo de persona se hubiera callado porque llevaba bastante pasta. En resumen, un 10 sobre 10, me quedé prendado de ella. Tenía pensado repetir con la travesti Jennifer Heloizy antes de irme, pero al final no pudo ser.

Deisy Rocha, increíblemente guapa, divertida y simpática. Su pollón precioso y grande.
Deisy Rocha, increíblemente guapa, divertida y simpática. Su pollón precioso y grande.

2.- Deisy Rocha, increíblemente guapa, divertida y simpática. Su pollón precioso y grande.

Durante mis 52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona. A las 18h llamo a Deisy Rocha y voy a su piso. Es increíblemente guapa, mejor que en las fotos, muy divertida y simpática. Sobre todo tiene un pollón precioso y grande. Hicimos de todo también. Todavía no consigo quitarme su imagen de la cabeza, sin duda tengo que volver a visitarla. Tiene algo especial. Jennifer Heloizy es más pasional, Deisy Rocha más sexual. Le pongo otro 10.

 

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona.

 

Gabriela Maya, muy alta 1,9m con descomunal polla y practicando las 1000 posturas del Kamasutra trans.
Gabriela Maya, muy alta 1,9m con descomunal polla y practicando las 1000 posturas del Kamasutra trans.

3.- Gabriela Maya, muy alta 1,9m con descomunal polla y practicando las 1000 posturas del Kamasutra trans.

 

Tras recorrer un poco la ciudad, buscar pensión y tal llamo a Gabriela Maya. A las 22.30 voy a visitarla. Me sorprende su estatura, debe medir 1,90m. De cara pierde un poco respecto a las fotos pero es guapa. Me pone una peli donde sale ella destrozando a un pobre chaval indefenso. Lo mismo que iba a hacer conmigo poco después. Empiezo comiéndole su descomunal polla. Especialmente relevante es que apenas me cabe en la boca. En consecuencia a ella le molesta un poco. Porque al ser tan grande no se la puedo comer bien y me rozan los dientes. Así que, ni corta ni perezosa, decide follarme después de estar un buen rato comiéndome el culo deliciosamente.

 

Primeramente me folla a cuatro patas, luego tumbado, luego yo encima, luego contra la pared, encima del sofá y de 1000 maneras más. Por suerte de todas las posturas más inverosímiles que os podéis imaginar. Una que nunca había visto ni practicado fue yo a cuatro patas en el suelo y ella como sentada encima de mi culo pero mirando hacia el otro lado. Por desgracia no se pudo correr porque tenía otro cliente inmediatamente después. Un señor que venía de muy lejos ex profeso para ella. Aunque le hubiera gustado correrse conmigo, y a mí también. Los pasivos no os la podéis perder. Pollón extraordinario. Un 9 sobre 10.

 

4.- Un trío con una travesti española y una travesti colombiana.

 

Al día siguiente me levanto tarde, veo un anuncio de travestis en el periódico. Es de una casa en la que hay 20 travestis que dicen ser catalanas y voy pa allá. Yo esperaba que se me presentaran todas en carne y hueso pero la madame me enseñó fotos por ordenador. Quería hacer un trío y ella me recomendó dos que les iba el rollo ese, una española y una colombiana. Se las chupo, me la chupan, me follan, me corro, una se corre, la otra no. Todo muy rápido. Pero había pagado una hora y quería más, me dieron más. Bastante bien pero no sé si es porque estaba cansado o porque no eran demasiado guapas comparado con las del día anterior. Pero no fue algo total. Un 7,5.

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona.

Sirena muy atractiva y morbosa. Travesti viciosa que le gusta el sexo.
Sirena muy atractiva y morbosa. Travesti viciosa que le gusta el sexo.

5.- Sirena muy atractiva y morbosa. Travesti viciosa que le gusta el sexo.

 

A las 17h ya estaba en el piso de la reina del foro taiaka Sirena. Me pareció muy atractiva y morbosa. No es una topmodel de 20 añitos pero está buena y lo más importante, le gusta el sexo. Así que al lio, se la chupé y me folló. Le gustó mi culo y se puso a jugar con un consolador a la vez que se la chupaba. Se corrió en poco tiempo y acto seguido me corrí yo. Sirena es una travesti que se la ve viciosa, además yo creo que le va más el rollo dominante, me gusta. Un 8,5.

 

Renata D’Avila, travesti de físico espectacular.
Renata D’Avila, travesti de físico espectacular.

 6.-  Renata D’Avila, travesti de físico espectacular.

La siguiente fue Renata D’Avila a eso de las 21.30. Tiene un físico espectacular, pero es un poco distante y seria. No me besó, follada correcta y no se corrió. Está bien para probarla por su imponente físico pero no sé si repetiría. Un 7,5.

 

 

Alexia Freire una travesti espectacular que parece una niña.
Alexia Freire una travesti espectacular que parece una niña.

7.- Alexia Freire en el famoso piso de Travestisbrasileiras en la calle Ecuador número 2. Una travesti espectacular que parece una niña.

 

Después de esto decidí ir al piso de Travestisbrasileiras en la calle Ecuador. 23h. Me abre la madame y me dice que espere en una habitación. Empiezan a entrar y presentárseme multitud de travestis, cada cual más guapa que la anterior. Varias me suenan de haberlas visto por Internet. Y qué grata sorpresa cuando se me presenta uno de mis amores platónicos que he visto en varias películas, Alexia Freire. Hace tiempo me propuse estar con ella y hoy iba a ser el día. También había otras chicas muy guapas, pero a ella la tenía en mente desde hace tiempo.

 

Había leído que era fría y distante pero quería probar. Físicamente es espectacular, parece una niña, esa sonrisa de chica buena, enamora mirarla a la cara. Tiene una piel blanquita y muy suave y huele muy bien. Su polla es deliciosa y bastante grande. Creo recordar que me la chupó con condón y no me besó pero a pesar de todo no me pareció tan fría. Estaba siempre con la sonrisa y se implicaba bastante. Eso sí preguntándome todo el rato qué quería hacer, muy agradable. Hicimos de todo un poco y acabé corriéndome follándomela a cuatro patas. Ella no se corrió. Le pongo un 9. Alexia Freire es mucha Alexia.

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona.

Me voy a dormir con la imagen de la última chica que se me presentó antes de entrar con Alexia, una rubita pequeñita muy maja, Ariane Feitosa. Mañana la visitaré.

 

Ariane Feitosa en Travestisbrasileiras. Una trans rubita pequeñita y muy maja.
Ariane Feitosa en Travestisbrasileiras. Una trans rubita pequeñita y muy maja.

8.- Ariane Feitosa en Travestisbrasileiras. Una trans rubita pequeñita y muy maja.

 

Al día siguiente voy a visitar a la travesti Ariane Feitosa. A las doce y pico la llamo y vuelvo a la calle Ecuador. No se acordaba de mí, había tenido una noche muy larga y sólo había dormido 3 horas. Le recuerdo la hora a la que fui anoche y al final me recuerda, que me fui con Alexia Freire. Enseguida empieza a besarme y nos ponemos a 1000. Seguidamente nos duchamos y empezamos con la acción. No para de besarme apasionadamente, esto me encanta, el sexo con pasión. Nos comemos cada centímetro del cuerpo, el cuello, la barriga, las piernas, los pies, todo…

 

Esta chica me gusta mucho. Me folla de mil maneras y acabo corriéndome encima de ella. Aún queda un rato para que pase la hora y nos quedamos abrazados hablando. Ella apenas ha dormido e intenta descansar un poco. Yo también me quedo medio sobao y al rato tocan a la puerta. Nos despedimos con un largo morreo y una sonrisa. Un 10.

Travestis Barcelona Isabelly Strayt
Travestis Barcelona Isabelly Strayt

9.- Trío con Isabelly Strayt y Deisy Rocha.

Me quedan pocas horas en Barcelona y tengo que aprovechar, me da igual tirar la casa por la ventana. Todavía tenía a Deisy Rocha en mente, cuando estuve con ella me dijo que vivía con Isabelly Strayt y le dije que otro día haríamos un trío. Pues ese día había llegado. Me recibe Deisy Rocha muy agradablemente, me recuerda del otro día. Le digo que quiero hacer un trío con su amiga Isabelly, va a comentárselo y regresa. Nos desnudamos y empiezo a comerle la polla, me encanta su polla. Se pone encima mío para que le folle. Luego se tumba en la cama y sigo comiéndosela. De eso que viene Isabelly por detrás y me empieza a comer el culito.

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona.

Poco después empieza a follarme, mientras yo sin parar de comérle la polla a Deisy. Cambian de posición, ahora me la mete Deisy y se la como a Isabelly. Isabelly me pareció muy dulce, está mejor en directo que en las fotos. Se la meto a la vez que su amiga me la mete a mí. Nunca lo había hecho, es muy placentero. Seguimos así un rato y Deisy se corre en mi culo. Sigo chupándosela a Isabelly Strayt hasta que se corre. Casi a la vez me corro yo en su vientre, es muy erótico el ver tu leche junto a la suya que no es poca en su vientre.

Trío con Isabelly Strayt y Deisy Rocha.
Trío con Isabelly Strayt y Deisy Rocha.

 

Me dicen que otro día tengo que volver para que me la metan las dos a la vez. Les digo que no se si cabrán pero lo intentaremos. Por afuera se oían voces, se ve que habían obreros que estaban arreglando el baño. Menudo espectáculo tenían ahí al lado jeje. Se las ve muy amigas a estas dos y parece que se lo pasan bien, me alegro. La experiencia fue de 10 pero no llegamos a estar una hora pero valió la pena. 9.5.

Adrieli Pinheiro con su descomunal polla de caballo.
Adrieli Pinheiro con su descomunal polla de caballo.

10.- Adrieli Pinheiro con su descomunal polla de caballo.

 

Me quedaba tiempo para una más. Me decidí por Adrieli Pinheiro ya que tenía el culo bastante penetrado de estos días y pensé que su descomunal aparato podría entrar. La llamo y quedo con ella. Está en el mismo piso que Renata D’Avila, la cual me abre y me dice que Adrieli no está. Me voy a dar una vuelta y me llama Adrieli que en 5 min está lista. Voy para allí y me abre ella. De cara no es gran cosa, pero es cariñosa y besa y tal. Me quedo estupefacto al ver su polla, es tal y como en las fotos, una autentica polla de caballo. Se la como un poco y enseguida me quiere follar. Creo que le cuesta empalmarse bien, normal, con esa tranca…

 

Además parece que tenga como silicona o algo, debajo de la piel lo tiene blando, como si tuviera líquido dentro. Parece mentira pero consigue metérmela, me pega una buena follada y nos corremos. Como curiosidad está bien, pero si te gustan muy dotadas mejor Gabriela Maya o Giovanna Ramos. Un 7.

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona
52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona

52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona.

Bueno después de esto me pegué una ducha y cogí el tren para casa. He gastado 1350 euros en 52 horas, 10 experiencias, 2 de ellas tríos. Así que añadí 11 chicas nuevas a la lista que ya llega al medio centenar y queda confirmado que soy un loco y un vicioso. Envidia me dais los de Barcelona. Menudas diosas que tenéis por ahí, disfrutarlas mientras podáis y tratarlas bien.

 

Han intervenido: profesionales del sexo transexual por orden de aparición:

Jhenifer Heloizy (Jennifer Heloizy)
Deisy Rocha
Gabriela Maya
Sirena
Renata D’Avila
Alexia Freire
Ariane Feitosa
Isabelly Strayt
Adrieli Pinheiro
Giovanna Ramos
Travesti española
Travesti colombiana

Relato de 52 horas de desfase y sexo con travestis Barcelona.

Sexo espectacular con travestis espectaculares.

La increíble historia de Alí Babá y los 40 maricones.

Relato con travesti megadotada Yanka Santos

Relato con travesti megadotada Yanka Santos. La Pantera y el tonto del bote de Coca Cola.

Es mediados de Agosto y el calor en la ciudad es intenso, pegajoso y húmedo…

Ronda el medio día, quizás algo más allá. El tedio es un pesado insecto que no deja mi mente en paz y la inquietud atenaza fuerte este día.

El periódico no trae nada nuevo o diferente a lo de ayer, antes de ayer y posiblemente al de mañana. En Internet las páginas parecen haberse quedado congeladas en el tiempo. Poco nuevo, nada que me saque de la rutina en la que se han convertido las vacaciones.

De pronto una turbadora imagen hace que, como un rayo, todo en mi se estremezca, algo despierta con fuerza. Me parece recordar algún que otro buen relato, una buena experiencia de alguien con esta chica. Pero estoy muy perezoso, no busco.

Una idea cabalga desatada en mi cabeza:

– Ella, está en la ciudad y por qué no?

Empiezo con las cabalas financieras, el sudoku en que se han convertido mis cuentas este mes es complicado, no resulta fácil. Quito de aquí, pongo allí, no voy allá. Me quedo aquí, resto, sumo, miro y remiro y encuentro el resquicio (o más bien lo fabrico y cuadro a martillazos), el saldo que me permita soñar. A partir de mañana ya veremos que como.

Llamo… tras unos tonos, su voz. Cálida y dulce pero que apenas llego a comprender que dice (soy realmente malo para los idiomas y ella se expresa prácticamente solo en portugués), la aceleración del ritmo cardiaco y la excitación que se han convertido en un agudo zumbido que no me deja entender que me trata de decir y apenas me deja pensar en otra cosa que sea su presencia.

I- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Hablamos del servicio , me dice la calle y el número y que cuando llegue la vuelva a llamar para decirme la puerta. Colgamos.

El terrible momento ha llegado. Las dudas y el miedo asaltan el espacio que acababa de ocupar el deseo. Un intenso fuego cruzado convierte mi pensamiento en un horrible campo de batalla en el que se baten cuerpo a cuerpo, a bayoneta calada. No hay cuartel con el enemigo y la consigna es no hacer prisioneros, no retroceder. Victoria o Muerte.

Aumenta mi nerviosismo mientras, casi mecánicamente y sin saber muy bien porque, me ducho. La lucha es, ha sido atroz… me encuentro en mi coche. Inicio la marcha.

La ciudad está desierta, al coche le cuesta avanzar por la amarillenta y cálida atmósfera que envuelve las calles. O quizás es algún conato de resistencia. Todo, absolutamente todo está en obras. Parezco un ratón en uno de esos laberintos de laboratorio, tratando de llegar al queso, tratando de aplacar su hambre, su sed.

Tras largos minutos de incertidumbre doy con la combinación de calles que me llevan hasta su queso. Aparco el coche y al salir recibo el inmisericorde abrazo del poniente. El sol cae a plomo y corro a refugiarme en la poca sombra que ofrecen los edificios a los pocos peatones que ululan por sus aceras. Tengo que atravesar las múltiples zanjas de las obras, apenas me cruzo con gente en la calle. Tan solo algunos dependientes de las pequeñas tiendas que jalonan el camino, que han salido a respirar algo de aire fresco. Pues el calor en sus locales los hace insufribles. Apenas me fijo en ellos y ellos apenas se aperciben de mi apresurado paso. Un paso casi furtivo.

II- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Distingo el portal y casi en seco, detengo mi marcha… trato de alcanzar el móvil en mis bolsillos, pero mi pulso se ha revelado y convierte el teléfono en un escurridizo y travieso pececillo que no se deja atrapar. El latir de mi corazón resuena como el atronador redoble de los tambores Wadaiko (esos tambores gigantes que tocan en pañales los japoneses). Su redoble no me permite escuchar que ya ha contestado la rellamada.

Le balbuceo que ya estoy frente al portal y que me diga la puerta. Necesito que me lo repita un par de veces para poder entenderla. Ya debe estar pensando que le ha tocado el “sonao” de la ciudad.

El portal del viejo edificio es digno y ha recibido no hace mucho el lifting de la conservación. Es un edificio de tendencia modernista y se yergue altivo frente a las vías del tren, tras la trinchera en que las zanjas han convertido la calle y su acera. En el portal su gran puerta de madera con su reja de hierro forjado le dan un aspecto sobrio. El portero automático, maltratado por la calle y metálico afea el conjunto.

Mi dedo tembloroso alcanza el número indicado y pulsa.

No responde nadie, pero un sonido mecánico hace las veces de respuesta y la puerta me cede el paso. Cruzo apresuradamente el patio hacia el ascensor ubicado en el hueco de la escalera. Lo llamo y la espera se hace interminable (que no venga nadie, que no me vean), a pesar de que solo son unos segundos lo que tardo en bajar y abrir sus puertas.

III- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Entro y no sé qué piso pulsar. Un cálculo estrambótico me dice que el 4º, pulso y espero. Al llegar al rellano observo la puerta frente al ascensor entre abierta y el número sobre ella. He acertado.

Cuando apenas alcanzo a sobrepasar el umbral del piso un joven semi-apostado tras la puerta, me recibe con una sonrisa.

– Pasa, Yanka ira enseguida.

El piso es de techos altos, se oyen voces de chicas en las habitaciones pero no llego a distinguir la que me ha atendido por teléfono. Me conduce por un pasillo que deja un par de habitaciones a su izquierda. No es muy nuevo pero no parece muy descuidado y tampoco da la impresión de ser un cuchitril. No es oscuro pero tampoco luminoso.

Entramos en una habitación, pequeña, en la que el azul de una pantalla de la televisión pintaba las paredes con su parpadeo. En la pared de la puerta un gran espejo le da profundidad a la estancia. Una simple cama sin cabezal, un par de mesillas ramplonas, adquiridas en cualquier rastrillo. Una ventana que debe dar a la calle, pero que está cerrada y un split de aire acondicionado creo que es todo lo que alcanzo a recordar de la estancia. Creo que había alfombrillas a los lados de la cama, pero no puedo asegurarlo.

No es gran cosa pero no da una mala impresión. En plazas peores nos ha tocado lidiar; “Verdad maestro”, me digo. Me disgusta el hecho de que no hay lavabo ni baño en la habitación, pensaba que me ducharía al llegar pues el calor es agobiante y sudo mucho.

El joven me indica que espere, que enseguida vendrá la chica. Y me deja a solas en la habitación cerrando la puerta tras de sí.

IV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Comienzo a sudar, pero sudar, sudar. Empiezan a temblarme las rodillas y una ola de calor descontrolada me recorre de arriba abajo. Y quedo como en una burbuja de la que solo me saca, sobresaltado, el sonido del split al ponerse en marcha. El primer aliento sucio me llega a la nuca para poco a poco sentir el reparador frescor que exhuma el aparato.

Reparo en el silencio que se ha hecho en el piso. Ya no se oyen las voces que oía a la entrada. En la habitación el parpadeo de la televisión en la que se ven escenas de una película porno, tiene el volumen cerrado. Estoy solo con mis tambores Wadaiko tocados por japoneses en calzoncillos.

La espera, el pulso, la incertidumbre, el miedo, los nervios… me va a dar algo de modo inminente.

El sordo sonido de los tacones contra el azulejo envejecido anuncia su llegada. Primero apenas audible, para paso a paso ir aproximándose y aumentando. Cuando ya junto a la puerta se detienen. Debe ser el momento en el que antes de entrar, toman aire y como el Torero antes de cada faena se encomienda a sus santos y vírgenes para pedirles protección y que salgan vivos esa tarde. Casi creo escuchar el suspiro y su siguiente exhalación. A ver que me toca (Debe pensar) claro, que si ha reparado en mi llamada y la secuencia de tiempo debe decirse a sí misma; “Ya está aquí el tipo que no me entiende”.

V- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

La puerta, despacio, va dejando entrar algo de luz del pasillo y la oculta. Un paso firme, el sonido fuerte del tacón en el suelo, un nuevo paso y la puerta abierta deja pasar la suficiente luz del pasillo para dibujar a contra luz una la silueta felina. Mis pupilas adaptadas ya a la oscuridad de la habitación, no distinguen ningún detalle concreto mientas se esfuerzan a toda velocidad en dibujar el cuerpo y el rostro, por que no el alma, que oculta aquella silueta oscura.

Cierra la puerta y en la penumbra de la habitación, se muestra en su esplendor. Y lo primero que impacta en mis retinas es su imagen ya completa a la luz del televisor, para después llegar como el trueno después del relámpago, el embriagador aroma de su presencia.

Sufro un colapso del tipo síndrome de Stendhal. Ya en algún otro comentario de algún forero se ha descrito que es este síndrome, que se hizo popular a raíz de un anuncio de automóviles, Audi A8 para ser exacto. Pero para que no tengáis que buscarlo os diré, de modo abreviado, que: El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.

El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia.

VI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Sé que ha saludado con dulzura. Se aproxima a la mesita y deja un paquete de servilletas de papel, esas que van en una caja de cartón. Un tubo de lo que parece crema, preservativos y una cajita. Dios como se mueve. En apenas dos pasos acaba de mostrar todas sus formas y no son pocas.

Yo estoy completamente petrificado y no me desplomo de bruces porque estoy completamente petrificado. Soy incapaz de devolver el saludo y mucho menos de moverme o hacer cualquier comentario. He dejado de sudar, he dejado de pensar, de sentir, creo que he dejado de respirar.

Mientras, ha deshecho una parte de la cama y se apercibe de la estatua en la que acabo de convertirme al entrar ella. Se aproxima y me toma con delicadeza por las muñecas, para prácticamente susurrarme; “Que quieres que hagamos”. O algo así porque era mitad portugués y mitad castellano. Pero ahora, extrañamente, sí que lo entendía a la perfección.

Su aliento sobre mi rostro no hace sino empeorar las cosas y porque estoy completamente petrificado y me ha cogido las muñecas, porque si no salto y me tiro por la ventana. Convirtiéndome en el primer cliente suicida de la historia.

Nos miramos fijamente y soy incapaz de mantenerle la mirada, que es profunda y negra como la noche y en el fondo de sus pupilas rutilan las dos estrellas más hermosas de todo el hemisferio sur. Brillo y oscuridad que compite con el azabache del que han hecho los rizos de su pelo. Es alta, me parece muy alta… más que alta se me hace infinita. No puedo dejar de mirar sus pechos, no puedo dejar de mirar su cadera y sus piernas, no puedo dejar mirar su rostro.

VII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

El interrogante sigue en el aire y espera.

– Activa, cien, una hora, no dolor, ama, una hora, cien, principiante, teléfono, activa.

Ahora, la que no entiende es ella. Y es que no es inteligible el balbuceo que le he soltado, pero no consigo enhebrar una frase completa y comprensible.

– Quieres que yo haga de activa y una hora de tiempo. (Me repite despacio y pacientemente, como a un niño, para ver si nos entendemos o si ha entendido lo que le he querido decir).

Dios mío le debo parecer completamente imbécil, pero no consigo hablar mejor que los indios de las películas malas, esas rodadas en Almería y tipo Al Este del Oeste.

– Si, cien, una hora, hacer, activa, no dolor, activa, tu.

Sonríe y extiende su mano en un gesto simple y comprensible en cualquier idioma. Llevo mi mano hasta el bolsillo donde llevaba preparado la cantidad pactada con antelación por teléfono.

Lo recibe asintiendo, me vuelve a mirar (Con lo que vuelvo a quedar paralizado) y me pregunta.

– Quieres tomar alguna cosita.
– Coca Cola (Contesto en seco, es lo primero que se me ha ocurrido aunque en realidad debía haber pedido un whisky doble y sin hielo o litro y medio de vodka en vena)
– Vuelvo en un momento.

Suspira y deja la habitación. El tonto la Coca Cola me ha tocado, que suerte la mía. Debe decirse mientras por el pasillo se aleja el sonido de sus tacones.

No está en la habitación, ha salido, y el caso es que se ha impresionado su imagen en mi retina y no puedo dejar de verla, je, debo estar alucinando ya, je je je.

VIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Llevaba puesto un escueto sujetador negro que apenas contenía la turgencia de sus pechos y venia justo para ocultar la aureola de sus pezones que sí que se dibujaban bajo la tela. Unas braguitas brasileñas, tanga, negras también y que no me explico cómo podía contenerle su secreto. Adornaba sus caderas un enorme cinturón de piel negro, con una prominente hebilla plateada. Y sus piernas hasta las rodillas llevaban anudadas, tipo romanas, unas sandalias de tacón de aguja que aún la hacen más monumental.

Vuelve a anunciarse por el sonido de sus tacones, por el pasillo y entra en la habitación con una pequeña bandeja en la que junto a un vaso chato y plano (Como los de Whisky) con un hielo, hay un bote de Coca Cola y una pequeña servilleta de papel blanca.

Sigo en la misma postura perpleja y pétrea que cuando ha entrado, no he movido ni un músculo. Creo que ni respiraba todavía. Me acerca la bandeja, para que la tome pero sigo inmóvil, a lo que suspira y sonríe (pensando en el rato patético que va a pasar). Y se llega a la mesilla junto a la cama y más cercana a la ventana para dejar la bandejita. Mientras y al volver a pasar por mi lado deja caer con su calidad voz; “desnúdate”.

Se me ha parado el corazón, por segunda vez ya, seguro…

– Todo (Pregunto).
– Si, contesta con dulzura (Debe pensar, no idiota déjate los calzoncillos puestos)

IX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Para que os hagáis una idea de por lo que debía estar pasando esta mujer a mi patética actitud hay que sumarle mi aspecto, que lejos de ser un elfido mozo brasileño, viene a ser un cruce entre Alfredo Landa y uno de esos budas sonrientes que te regalan en el restaurante chino del barrio cuando vas un par de veces, pero con gafas.

Comienzo a desnudarme sin poder apartar la mirada de su cuerpo, no puedo creer lo que estoy viendo. No quiero perder ni un solo detalle, quiero grabar en mi memoria todo lo que acontece por insignificante que sea, lo quiero todo para llevármelo conmigo para siempre. Mientras tanto ha terminado de deshacer la cama y se ha colocado de rodillas en la misma y me espera. Con la pared a su espalda, domina el escenario y lo sabe. Es la dueña de la situación es la estrella en este acto, en la obra.

Lo peor de todo es como se mueve; de modo felino, elástico y elegante. Cada movimiento denota potencia y exuberancia. En mi mente no deja de repetirse la imagen de una pantera vagando nerviosa en su jaula. Todo es subjetivo y por su puesto este relato, pero os juro que la frase: “Las fotos no te hacen justicia” cobra una inusitada exactitud y sentido en el caso de Yanka.

No hay nada donde dejar o apoyar la ropa (O yo no alcanzo a encontrarlo) por lo que, directamente, la he ido deshojando sobre el suelo, junto a la ventana. He terminado de desnudarme pero sigo inmóvil a un lado de la cama.

X- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Una vez más, ante la pasividad pasmada de la que hago ostentación, toma la iniciativa y me invita a situarme, palmeando suavemente la cama frente a ella con su mano izquierda. La seguridad con la que hace la invitación excita, si cabe, aún más a quien os relata esto. Y me muevo, increíble, pero me muevo (Torpe, como un zombi), buscando el lado más oportuno para entrar en la arena.

Yo creo que si me hubiera invitado a tirarme por el hueco del ascensor con aquel gesto, ahora en lugar de este relato estaríais leyendo la noticia en los periódicos. Pues desde el mismo momento en el que entro en aquella penumbrosa habitación, en mi vida, soy victima irredimible del encanto de sus ojos, del embrujo de su mirada y cautivo, preso de su recuerdo.

Me coloco frente a ella en la cama, también de rodillas. A pocos centímetros de su piel. La proximidad es tal que la calidez de su cuerpo arriba a mis orillas y me recorre el espinazo un calambre que me vuelve a sumir en la inmovilidad. Y así me quedo, pasmado, mirándola fijamente, como si quisiera hipnotizarla. No la noto cerca de mí ya la estoy sintiendo dentro muy dentro.

Me sobre pasa en altura, con mucho, pues soy bastante bajito y rechoncho y se ha erguido sobre si misma, ensalzando más su figura. Y en su rostro se dibuja una pregunta, suspira;

– ¿Qué pasa?

XI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Eso quisiera saber yo, que pasa. Necesito responderle, necesito comunicarle que me estoy deshaciendo por dentro, necesito hablar. Mi mente es incapaz de concebir nada con sentido, está ausente, no está. Y broto de mis labios la frase que pasará a los anales de la estulticia humana como la mayor de todas las idioteces que se puedan decir en una situación como esta.

– Estas muy buena.

Una sonrisa, para mi tranquilidad, se esboza en su cara. Digo yo, que semejante monumento debe estar acostumbrada a causar el efecto que estoy sufriendo (Estupefacción). O es que en realidad soy verdaderamente tonto.

– ¿No me has visto por Internet?

Si, si las has visto en Internet. Díselo… y dile que la has visto en Taiaka, que recibirás un trato especial. Lo pone, de verdad que lo pone.

– Sí (contesto y ya está)
– ¿Y no es como en las fotos?
– No
Y se incorpora sobre si misma en un acto en el que la oigo rugir, de verdad de la pura, le salió un rugido desde el interior que todavía me tiene acojonado.

Me come, pienso de inmediato, ahora se abalanza sobre mí, me despedaza y me come y ya está “finito la comedia”… Di algo capullo, dile que no hay fotografía o imagen, holograma o cristo que lo fundo que pueda reproducir semejante belleza y exuberancia. Que es imposible trasladar su presencia a una fría Web. Dile que el fotógrafo que le retoco las fotos fue un patán captándola y sobre todo cuando le trabajo el rostro o le puso brillo y luces debía estar bebido. O por qué no, estaría abrumado del mismo modo que lo estoy yo en estos momentos.

XII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

– Mejor (es lo único que me sale, escueto, imbécil, pero cierto).

Relaja su postura, pero continúa erguida sobre sus rodillas, sonríe. Me viene un vomito de palabras y no puedo contenerlo;

– Muy excitado, tú increíble, nada igual, nunca. Muy buena. (Yo se que no os lo creéis, pero hablaba como un apache de chiste).

Y agranda la sonrisa que sostenía en sus labios, me toma despacito, con suavidad la mano. Como tratando de tranquilizarme (lo cual ni el todo poderoso Valium 1000 en dosis masivas e intravenosas conseguiría). Y me susurra;

– Yo no te toco para que no te corras rápido, vale.

Cosas así no se pagan hoy en día. Y vosotros sabéis muy bien de que estoy hablando. Y es cierto a pies juntillas. Si en esos momentos, ella, lleva su índice a la punta de mi nariz y la toca, sin más: Se acabó “me voy por las patas pa bajo” , Ipso Facto.

Asiento con la cabeza dándole las gracias, más que respondiendo. Ella sobre sus rodillas inclina la cabeza como tratando de mirar por encima de unas gafas imaginarias. Dejando caer sobre su faz su pelo negro. Una mirada “canalla” que es imposible olvidar. A la vez que inspira hinchando su pecho hasta un volumen increíble, tomando el aire que me empieza a faltar a mí. Y libera sus pechos que parecen erectos. Firmes, turgentes. Si me lo permitís perfectos.

Yo tengo infartadas hasta las meninges en ese momento. Ritmo cardiaco y encefalograma planos. Los ojos como platos, pero platos como en los restaurantes de diseño: Gigantes. Y fijos en sus pechos.

– Tócame, no me van a doler

XIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Lleva mis manos hasta ellos a la vez que vuelve a tomar aire dando nuevamente volumen a su tórax como solo ellas saben hacerlo.

Yo he perdido el control de mis actos, el de mis sentidos y el de mi pensamiento. En estos momentos soy completamente primitivo y tosco. Y me abalanzo sobre su busto y comienzo a besarlo a la vez que mis manos bajan de sus pechos a su cintura y de allí a su cadera.

Su piel es tersa y tiene ese color con que el Dios Sol tuesta y barniza a sus sacerdotisas del trópico, huele increíblemente bien a leche corporal y frutas. Y sabe… no se describir ese sabor, lo siento. No puedo, no encuentro las palabras adecuadas.

Recorro la voluptuosidad de Yanka con mis labios a la vez que se deja caer sobre sus rodillas hacía atrás y ofertando a mi boca el resto de su cuerpo. Acepto sin dudar la orden implícita y comienzo a descender hasta su ombligo sobre volando todo su dorso. Desde allí llego a su pelvis.

Ya os digo, fuera de control completamente. Mis receptores neuronales y las terminales nerviosas no son capaces de procesar el cúmulo de señales y sensaciones que a modo de torrente, riada, están irrumpiendo en mí.

Beso, sin cesar, su pelvis y alcanzo la ingle. No quiero llegar todavía a su quinta esencia, por lo que continuo por su pierna en dirección a su pie. La posición se ha vuelto tortuosa e incómoda, a lo que rápidamente responde desplegando las piernas y extendiéndose sobre su espalda. Eleva una de ellas por la que repto hasta llegar a su pie, que paso a lamer dentro de la sandalia.

XIV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

De rodillas frente a ella, completamente tumbada sobre la cama. Con su pierna todavía a la altura de mi cara, comprendo la grandeza que se me muestra. Y me empiezo a sentir enano y minúsculo.

Arquea las rodillas y lleva su mano hasta el tanga, para sujetar primero y luego apretar el bulto que oculta. Mientras muerde su labio inferior e inspira a la vez que vuelve su mirada canalla en ardiente fuego.

Comienzo a mordisquear la pequeña pieza de tela que comienza a dar muestras de su incapacidad para contener a Yanka. Y comienza a sobresalir su más íntimo secreto. Y trato a fuerza de mordisquear lo que sobre sale de que vuelva al contorno de la braguita. Lo que ya es imposible e irremediable. Beso y muerdo con suavidad (o eso trato) el incipiente crecimiento del paquete, pero ella ya ha enviado su torrente sanguíneo y comienza a tomar su poderosa forma.

Hace un gesto para que pare. La miro, sin entender por qué no puedo seguir.

– Quítamela

No entiendo que me quiere decir…

– Quítamela. (Repite y mira señalando ostensiblemente la braguita)

Coño claro, que corto soy. No tengo ninguna dificultad en hacerlo pues facilita la maniobra con suma gracia.

Y su pene se derrumba sobre su vientre y alcanza su ombligo. Es enorme, pienso. Y se me escapa;

– Enorme
– Pues todavía no está (contesta).

No puedo dejar de besar aquel portento de arriba abajo, lamerlo todo, sin dejarme ni un resquicio e incluso me recreo en su parte baja dedicando parte de mis caricias y besos a los compañeros de su pene.

Tengo que incorporarme pues me está mareando la excitación, pero sujeto su miembro con mi mano a la vez que lo masturbo suavemente, despacio.

XV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

 

– Enorme, grande. No he visto nada igual. No sé si me va a caber.

Y no dudo en volver a lamerlo y besarlo, esta vez dedicando especial atención al glande que acaba de aparecer en escena y está empezando a tomar un tamaño acorde al conjunto.

– Enorme. (Me repito, lo sé, pero no puedo dejar de hacerlo)
Mientras trato de meterlo en mi boca, despacio pues no quiero hacerle daño ya que no tengo la certeza de que me quepa. Pero lo hace y me llena con su pene hasta el paladar.

Comienzo la felación a la vez que trato de masturbarla. Pero me abrumo y me incorporo.

– Enorme…
– Quieres verla de pie. (Responde)

Si, si por favor, levántate. Ponte de pie. Pienso para mis adentros convertido ya en su puta particular.

 

Baja de la cama y frente al espejo, calzada pues en ningún momento se ha quitado sus sandalias, me parece más alta que antes. Se mira en el espejo. Se gusta y sabe que a mi también. Lleva sus manos a las caderas quedando en jarras e inclina levemente hacia adelante su pelvis.

Bajo de la cama y me postro de rodillas frente a su pene, llevo mis manos a sus glúteos y abro todo lo que puedo la boca… trato de introducirla toda. No sin antes advertirla que no sé muy bien que voy a hacerle.

Sin darme cuenta ha llevado sus manos a ambos lados de mi cabeza y es ahora ella quien la sujeta y lleva el ritmo. Despacio, suavemente pero inexorablemente cada vez mayor profundidad.

XVI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

La dureza, longitud y volumen de su pene amenaza la cohesión de mi mandíbula. Está acelerando el ritmo y la profundidad de la penetración en mi garganta ha llegado a su punto crítico. Debo retirarla, respirar extenuado.

Desde esa posición humillada, tenerla frente a uno es como ver un ángel vengador. De divino poder.

Sigo descontrolado, beso su ingle, falo, pelvis y trato de alcanzar el glúteo. A lo que responde dándose la vuelta e inclinándose hasta apoyar sus manos en la pared de la mesilla, para ofrecérseme completamente abierta.

Sumerjo mi rostro entre sus nalgas y me boca apenas alcanza su objetivo. Trato de penetrar con mi lengua allí donde no llego con mis besos. Son instantes desesperados, asfixiantes. Debo tomar aire.

Se vuelva y sigo postrado frente a ella, súbdito de su capricho.

– ¿Quieres que te folle?

Mi mirada te lo suplica. Porque soy incapaz de decir nada.

– Sube a la cama y ponte a cuatro patas.

Obedezco dócil como un perrito faldero.

– Te follas o yo.

Ahora sí que no entiendo que me quiere decir y quedo inmóvil y expectante a la espera de recibirla en mí cuerpo. Lo único que atino a decir.

– No me hagas daño. Por favor se suave conmigo.

Se está embadurnando la polla y me está temblando hasta la campanilla. Luego se sitúa tras de mí y me coge por las ingles para llevarme hasta el borde de la cama. Hasta que mi culo topa con su inhiesto y durísimo instrumento. Me ordena cerrar algo más las piernas para que la posición tome altura y no tenga que acuclillarse para penetrarme.

Noto la firmeza con la que pasa a sujetarme su mano derecha, mientras con la izquierda trata de introducirme el pene en mi ano.

XVII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Trata de abrirse paso en mi entraña, pero la resistencia, el dolor es intenso. Me muevo y ella se incomoda. Una nueva embestida, algo más brusca y yo diría que ha conseguido abrirme y está entrando poco a poco. Pero sigue doliéndome tremendamente y no paro de moverme. Le suplico que pare, pero no quiere escuchar o solo lo pienso.

Se está retirando despacio lo que hace que mire, no quiero que pare, la quiero dentro, lo reconozco ¿porque para?

– Túmbate, piernas arriba. (Ordena)

Obedezco, vuelve a ponerse algo de crema y me unta. Hace un ademán para que me centre en la cama y le deje espacio. Repto de espaldas hasta que de rodillas la tengo entre mis piernas. Soy suyo completamente, estoy entregado a su portento.

Se inclina sobre mí y su mano cae junto a mi hombro, el volumen de sus pechos hace que mientras busca la posición se rocen contra mí, no me controlo y la excitación hace rato que ha roto el cuenta revoluciones. Ha fijado su mirada en la mía. Su otra mano me sujeta por el tobillo para tratar de darme la mayor apertura posible y embiste con suavidad. Noto como penetra en mí y al intenso dolor, sigue un escozor que va cayendo en su intensidad a la vez que una intensa ola de cálido y húmedo placer está arrasándome. Comienzan las suaves embestidas, para ir convirtiéndose en un bombeo contundente. Sollozo y gimo como una perra y trato de alcanzar su rostro con mis manos.

Me mira fijamente y yo no aguanto más un traidor hilillo delata que gozo de un modo indescriptible. Se apercibe.

– ¿Te has corrido?
– No. (No ni ¡ná!, me estoy yendo como un cochino por lo bajini)

XVIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Me vuelve a mirar de modo inquisitorio.

– ( Oh! Cielos no puedo mentirle), Si, bueno un poco, je …

Pone cara de: “Te vas a enterar”. Se sujeta al colchón haciendo que sus brazos me atenacen contra ella y sus rodillas se hincan de modo que me tiene completamente falcado. Sigue una sacudida inusitada y embestidas cada vez mayores y de más intensidad.

Gimo y suspiro, sollozo, diría que lloro, mientras no puedo dejar de nombrarla;

– Yanka, Yanka,Yanka, Yanka, Yanka, no pares …
– Un poco más, un poco más…

Trato de alcanzar su rostro y la visión de Yanka, mordiéndose el labio inferior sobre mí, alternando su mirada entre mis ojos y su pene mientras me folla, el movimiento de sus senos rozándome el pecho y sentirla en mis entrañas una y otra y otra y otra vez. Hace que no pueda más. Lo que era un hilillo se convierte en un convulso torrente, cálido y cremoso.

Su rostro dibuja un gesto de decepción*. Debe parar para no quedar completamente embadurnada. Con cuidado y despacio va dejando salir su polla.

* Lo siento Yanka, jamás fui un buen amante, me gustaría disculparme pero estoy completamente ido. Me está dando vueltas la habitación y no siento mi cuerpo. Hacen su irrupción los japoneses en gallumbos y sus tambores. Y el puto Stendhal me tiene en otra dimensión.

Comienza a limpiarse y también lo hace conmigo. Trata de alcanzar la servilleta que traía en la bandeja para lo que apoya su cuerpo sobre el mío (tumbándose encima) y noto como su falo está completamente rígido. Y hace como un intento de masturbarse contra mí, pero estoy inerme en la cama.

XIX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Suelta un suspiro de resignación y se incorpora. Me mira, sin entender que me pasa. Continúa limpiándose y termina de hacerlo conmigo.

Yo noto como necesito salir de allí, necesito respirar. Me siento avergonzado por dejarla de este modo. Me incorporo y trato de vestirme de modo apresurado. Se acerca y vuelve a poner su mano sobre mi hombro.

– Te encuentras bien? (Su tono es condescendiente y conciliador)
– No, estoy mareado todo me da vueltas.
– ¿Cómo?

No debe entenderlo, de hecho parece no entender nada y no la culpo. Cree que algo ha ido mal. Eso quisiera yo que hubiera ido mal. Llevo no sé cuántas hojas y horas de relato y no alcanzo a explicarme o explicaros lo magnifico y mágico del rato que acababa de pasar. Pero necesito salir ya.

– Nada

No acierto a meterme la pernera del pantalón y ella pone cara de: “De verdad te vas así, ya.”. Lo cierto es que perdí la noción del tiempo nada más entrar ella en la habitación y no sé si todo esto pasó en una hora, dos, tres o dos minutos. Pero dado la cara que pone, de no entender nada, y que soy un desastre en la cama. No debo haber consumido mucho tiempo.

– ¿Pero, te encuentras bien?

No sale de su asombro y yo tampoco. He conseguido ponerme los pantalones y ahora con lo que me estoy contorsionando es con la camisa que parece opinión propia y se resiste a que me la ponga y me marche.

XX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Sale de la habitación (como se contonea por Dios Santo) y me deja a solas con mi pelea con la camisa. Cuando vuelve se ha colocado una braguitas estampadas que para nada consiguen ocultar su polla que sigue como el mástil de un Copa América. Fuerza una sonrisa…

– No has tomado nada. Señala el bote de Coca Cola.

Cojo el bote de la mesa y hecho un trago corto de él. La vuelvo a dejar sobre la bandejita y la miro.

– Si Coca Cola …

“Ya está, este es completamente gilipollas”. Debe estar pensando, todos los pueblos tienen su tonto y este debe ser el de la ciudad: El tonto del bote… de Coca Cola.

– Cómo te llamas
– Paco
– Estaré hasta final de mes …

Un poco de publicidad nunca viene mal. Ocurre que no sé lo que me puede pasar en una segunda cita con Yanka. Probablemente acabe en un hospital psiquiátrico. O tal vez repuesto de la enorme primera impresión consigo que ella no pase un mal trago como él le hice pasar.

Me señala la bandeja para que se la acerque. Lo hago y al entregársela me mira a mí y señala la con la mirada la bandeja.

– Como se dice. (Señala con la mirada de nuevo la bandeja)
– Bandeja
– Bandeja. (Repite)
– Aja, Bandeja.

Sonríe nuevamente y lo cierto es que había olvidado su hermosa sonrisa. No le cobrare la clase de castellano, je je je. Pienso. Me hecha un último vistazo de arriba abajo y comienza a ordenar la habitación. Bueno, a hacer la cama.

XXI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

– Hase muito calor a Ispania. (Trata de conversar y hacer más distendido el momento)
– En Brasil, no hace tanto calor? (Ostia habló y todo, me sorprendo)
– No, donde io soy no mas 25, 26 grados todo el anio.
– Solo. (Replico)
– Si, e mi ciudad tiene 42 playas.

Coño, pienso yo, cuanta playa. No me extraña lo marcado que llevas el sujetador chata.

Ha terminado de hacer la cama y toma la bandeja dejando sobre ella el cinturón y las braguitas que llevaba al entrar.

– Vamos.

Salimos de la habitación y por el pasillo contemplo el espectáculo que es verla moverse. Espectacular hasta hacer daño, os lo prometo. Al llegar a la primera de las dos habitaciones que pase al entrar tiene la puerta entre abierta. Se ve un mueble sobre el que algunos objetos copan el espacio disponible y también se ve una cama en la que yace una chica rubia con una combinación roja y sobre sus piernas un portátil.

Relato con travesti megadotada Yanka Santos
Relato con travesti megadotada Yanka Santos

Mientras Yanka hace sitio sobre la tapa del mueblecito para dejar la bandeja, pienso en quien puede ser la chica absorta en el ordenador. Diría que era Isabella Oliveira, pero tampoco puedo asegurarlos pues en la misma casa hay otras chicas cañón todas rubias (Susana Oliveira, Alexia y Dani) y mi vista de lince y el sofoco que llevaba no me hacen ser muy preciso en mis apreciaciones.

Abre la puerta, cuidándose de ocultarse tras ella al rellano de la escalera, y me invita a salir no sin antes inclinarse es alta, para mi bastante alta, para ofrecerme sus mejillas, las cuales beso fraternalmente.

XXII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Al salir, la puerta se cierra tras de mí y trato de recuperar la cordura, rumbo y velocidad. Bajo por las escaleras y empieza a dolerme el culo. Pero no me importa voy por la calle, hasta el coche, con la sonrisa esa de ir colocadas que tienen las que anuncian compresas (esas que huelen las nubes y ven la música y todo eso). Es felicidad o lo más parecido que he sentido nunca.

Yo, no quiero extenderme más, que sé que soy un pesado. Quiero agradecer que no hayáis interrumpido la serie y que me perdonéis por mi sintaxis y errores (que sé que sois mu miraos para según qué cosas).

Únicamente hacer un par de apreciaciones:

1- Ella, no creo que haga falta decirlo, es Yanka Santos.

2- No os moféis mucho del relato o de mí, pues me ha costado parte del alma arrancármelo de las entrañas para poder compartirlo.

3- No es una acción de marketing hacia la chica o la casa en la que está. Lo digo porque hay dos mensajes elogiosos (Relatos: 04/08/07 – jmal; Yanka Santos (Valencia)) y sobre la misma musa en muy poco tiempo. Pero es que no sabéis lo que es la niña.

XXIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

4- Si en la ciudad del Turia (Valencia), estos días, sois atracados por un tipo con aspecto de buda pariente de Paco Martínez Soria. Dadle lo que llevéis, es por una buena causa y está desesperado por volver con Yanka. Es inofensivo eso sí.

5- No conozco, para mi desgracia, las demás panteras de Taiaka (Milena Vendramine, Amanda Ríos, las dos Robertas, Roberta RodríguezRoberta Roberts, Isabelly Dior e Isabelly Strayt, Gabriela Maya, Deysi Rocha, Thamira Tales o Amanda Hyckman, etc, que me perdonen aquellas que me dejo), pero de Yanka para terminar diría aquello que alguien dijo sobre Ava Gadner al referirse a ella “Como el animal más bello del mundo”.

Desearle la felicidad allá donde vaya siempre, un fuerte abrazo. GRACIAS YANKA…

 

— THE END–

 

Muy importante, se me olvidaba; No lo pone porque me he tomado alguna licencia, pero que conste que usamos protección.

Como resultado Travesti Yanka Santos destaca por ser una travesti brasileña, con unas hermosas tetas grandes y súper dotada. Le encantan las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid.

Fuente: Relatos de travestis y transexuales España.

 

Travesti Isabelly Strayt Barcelona refollando y retomando por el culo.

Travesti Isabelly Strayt Barcelona

Travesti Isabelly Strayt Barcelona refollando y retomando por el culo. Pues, este es mi primer relato. Lo escribí hace 5 meses, el día después. Hoy lo encontré en mi ordenador y la puse aquí en el foro.

Mi primera experiencia fue con la travesti brasileña Nicole Noguera hace un año en Travestis Barcelona. Para ser sincero, la primera experiencia era pensado para la travesti brasileña Isabelly Strayt, pero el pasado mes de enero (cuando yo estuve en Barcelona), ella estaba en Travestis Murcia, y la elección fue Nicole Noguera. No escribí un relato entonces, pero fue una experiencia muy positiva, increíble, y Nicole es más que recomendable.

 

A la historia de hoy. Estoy de viaje en coche de Copenhague a Málaga y, claro, paso por Barcelona. Nada más entrar en España, por La Junquera, llamo a la travesti Isabelly Strayt Barcelona para saber si está en Barcelona y si está trabajando. Que nervios. Más que nada, porque llevo 2 años y medio registrado en el foro de travestis taiaka – por lo tanto llevo 2 años y medio admirando a Travesti Isabelly Strayt Barcelona. Para mi es la más guapa de las barcelona shemales.

 

Me impresiona su suave voz, aunque la había escuchado antes en un video del foro. Quedamos y…. cuando abre la puerta me quedo plasmado. La verdad es que, a pesar de que Isabelly tiene muy buenas fotos en su perfil, ninguna llega a mostrar toda su belleza. Hay que verla en persona, supera cualquier expectativa. Es realmente guapa; de cara, de cuerpo, perfectamente maquillada, ropa sensual, tacones… perfecta…

I-Travesti Isabelly Strayt Barcelona.

Estoy bastante nervioso y los primeros minutos son un poco confusos por el tema de los nervios. Creo que logro decir lo guapa que es, como 4 o 5 veces en un minuto. Nos damos unos besitos, me trae algo de beber y pido permiso para darme una ducha.

 

Salgo de la ducha, voy al dormitorio e Isabelly está sentada en la cama. Creo que de nuevo, le digo lo guapa que es, que es increíble, que esto es lo más grande. Me siento a su lado en la cama. Le toco la pierna, subo la mano por el muslo y le rozo la polla por encima de la braga. Mientras me acerco a su cara, buscando un beso: Que boca rica y que lengua. Pierdo la inicial vergüenza, saco la polla de su escondite y se la chupo. Mide unos 15 cms, creo. Está bien gorda en la raíz, y más finita hacia la punta. Buen tamaño, muy recta y realmente bonita – y se pone durísima con facilidad.

Me tumbo en la cama de espaldas y ella me la chupa un rato. Estoy admirando su cuerpo, sus pechos, estoy medio atontado aún por su belleza. Le digo que se ponga a mi lado para verla bien. Nos masturbamos y mientras nos besamos un rato.

II-Travesti Isabelly Strayt Barcelona.

Le pido que me folla, y en lo que parece 1 segundo se ha puesto un preservativo y me ha puesto un poco de lubricante. Empieza suave, y como yo no sentía ningún dolor, enseguida le pido que me folle bien duro. Todo el tiempo le estoy tocando los pechos, su cuello, la cadera, mis manos no paran y ella no para de decir me cosas. Hasta que de repente, me pega una hostia en la cara. Me sorprendió, pero estoy encantado, parece que se le escapó sin querer.

 

Ya no me acuerdo bien, creo que le chupo un poco más, metí mi dedo en su culo. Nos besamos, y se siente encima de mí y junta nuestras pollas y hace una doble masturbación. Le digo que quiero follar. Y me pregunta de manera muy provocativa: Quieres follar mi culo?

 

SIIIIIII. Se pone a cuatro patas y me quedo atontado de nuevo: qué cintura y qué culo. Me agarra la polla con una mano, y rápidamente estoy dentro. No es que la tengo muy grande, pero sí que es bastante gruesa. Siempre he tenido problemas de penetrar las pocas chicas que he coincido que practiquen sexo anal. Nos quedamos en esta posición hasta que me cansé. Nos chupamos y masturbamos de nuevo, hasta que me dice que quiere mi polla en su culito otra vez. Esta vez se siente encima y controla los movimientos. Así se queda un rato, y me encanta ver su cara cuando se mueve arriba y abajo.

III-Travesti Isabelly Strayt Barcelona.

Creo que cambiamos de posición, y ella me folla de nuevo. Mi culito está bien abierto, y ella saca su polla del todo y la mete hasta el fondo, en cada movimiento. Gozando a lo loco, a esta altura me siento como si estuviera drogado.

 

Ella se tumba en la cama, y la follo de nuevo, en misionario. Puedo besarle los pechos y en la boca en esta posición. Seguimos un rato así, hasta que le pido que se tumbe conmigo, le masturbo, le chupo, y quiero correrme pronto. Se da cuenta y se pone de rodilla en la cama, sabe que me gusta mirarla y sabe que así me corro enseguida. Nos masturbamos, y ya no aguanto más, me corro y en el mismo instante ella se corre en mi barriga.

 

Tardo un rato en volver en mí. Charlamos un rato y tengo que volver a la realidad. Me quedan unas 10 horas de carretera para llegar a casa.

 

Un besotón a Isabelly, es una persona muy especial. Gracias por el trato excepcional.

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Fuente: Relato Travestis Barcelona Isabelly Strayt brasileña.

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