Relato con travesti megadotada Yanka Santos

Relato con travesti megadotada Yanka Santos. La Pantera y el tonto del bote de Coca Cola.

Es mediados de Agosto y el calor en la ciudad es intenso, pegajoso y húmedo…

Ronda el medio día, quizás algo más allá. El tedio es un pesado insecto que no deja mi mente en paz y la inquietud atenaza fuerte este día.

El periódico no trae nada nuevo o diferente a lo de ayer, antes de ayer y posiblemente al de mañana. En Internet las páginas parecen haberse quedado congeladas en el tiempo. Poco nuevo, nada que me saque de la rutina en la que se han convertido las vacaciones.

De pronto una turbadora imagen hace que, como un rayo, todo en mi se estremezca, algo despierta con fuerza. Me parece recordar algún que otro buen relato, una buena experiencia de alguien con esta chica. Pero estoy muy perezoso, no busco.

Una idea cabalga desatada en mi cabeza:

– Ella, está en la ciudad y por qué no?

Empiezo con las cabalas financieras, el sudoku en que se han convertido mis cuentas este mes es complicado, no resulta fácil. Quito de aquí, pongo allí, no voy allá. Me quedo aquí, resto, sumo, miro y remiro y encuentro el resquicio (o más bien lo fabrico y cuadro a martillazos), el saldo que me permita soñar. A partir de mañana ya veremos que como.

Llamo… tras unos tonos, su voz. Cálida y dulce pero que apenas llego a comprender que dice (soy realmente malo para los idiomas y ella se expresa prácticamente solo en portugués), la aceleración del ritmo cardiaco y la excitación que se han convertido en un agudo zumbido que no me deja entender que me trata de decir y apenas me deja pensar en otra cosa que sea su presencia.

I- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Hablamos del servicio , me dice la calle y el número y que cuando llegue la vuelva a llamar para decirme la puerta. Colgamos.

El terrible momento ha llegado. Las dudas y el miedo asaltan el espacio que acababa de ocupar el deseo. Un intenso fuego cruzado convierte mi pensamiento en un horrible campo de batalla en el que se baten cuerpo a cuerpo, a bayoneta calada. No hay cuartel con el enemigo y la consigna es no hacer prisioneros, no retroceder. Victoria o Muerte.

Aumenta mi nerviosismo mientras, casi mecánicamente y sin saber muy bien porque, me ducho. La lucha es, ha sido atroz… me encuentro en mi coche. Inicio la marcha.

La ciudad está desierta, al coche le cuesta avanzar por la amarillenta y cálida atmósfera que envuelve las calles. O quizás es algún conato de resistencia. Todo, absolutamente todo está en obras. Parezco un ratón en uno de esos laberintos de laboratorio, tratando de llegar al queso, tratando de aplacar su hambre, su sed.

Tras largos minutos de incertidumbre doy con la combinación de calles que me llevan hasta su queso. Aparco el coche y al salir recibo el inmisericorde abrazo del poniente. El sol cae a plomo y corro a refugiarme en la poca sombra que ofrecen los edificios a los pocos peatones que ululan por sus aceras. Tengo que atravesar las múltiples zanjas de las obras, apenas me cruzo con gente en la calle. Tan solo algunos dependientes de las pequeñas tiendas que jalonan el camino, que han salido a respirar algo de aire fresco. Pues el calor en sus locales los hace insufribles. Apenas me fijo en ellos y ellos apenas se aperciben de mi apresurado paso. Un paso casi furtivo.

II- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Distingo el portal y casi en seco, detengo mi marcha… trato de alcanzar el móvil en mis bolsillos, pero mi pulso se ha revelado y convierte el teléfono en un escurridizo y travieso pececillo que no se deja atrapar. El latir de mi corazón resuena como el atronador redoble de los tambores Wadaiko (esos tambores gigantes que tocan en pañales los japoneses). Su redoble no me permite escuchar que ya ha contestado la rellamada.

Le balbuceo que ya estoy frente al portal y que me diga la puerta. Necesito que me lo repita un par de veces para poder entenderla. Ya debe estar pensando que le ha tocado el “sonao” de la ciudad.

El portal del viejo edificio es digno y ha recibido no hace mucho el lifting de la conservación. Es un edificio de tendencia modernista y se yergue altivo frente a las vías del tren, tras la trinchera en que las zanjas han convertido la calle y su acera. En el portal su gran puerta de madera con su reja de hierro forjado le dan un aspecto sobrio. El portero automático, maltratado por la calle y metálico afea el conjunto.

Mi dedo tembloroso alcanza el número indicado y pulsa.

No responde nadie, pero un sonido mecánico hace las veces de respuesta y la puerta me cede el paso. Cruzo apresuradamente el patio hacia el ascensor ubicado en el hueco de la escalera. Lo llamo y la espera se hace interminable (que no venga nadie, que no me vean), a pesar de que solo son unos segundos lo que tardo en bajar y abrir sus puertas.

III- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Entro y no sé qué piso pulsar. Un cálculo estrambótico me dice que el 4º, pulso y espero. Al llegar al rellano observo la puerta frente al ascensor entre abierta y el número sobre ella. He acertado.

Cuando apenas alcanzo a sobrepasar el umbral del piso un joven semi-apostado tras la puerta, me recibe con una sonrisa.

– Pasa, Yanka ira enseguida.

El piso es de techos altos, se oyen voces de chicas en las habitaciones pero no llego a distinguir la que me ha atendido por teléfono. Me conduce por un pasillo que deja un par de habitaciones a su izquierda. No es muy nuevo pero no parece muy descuidado y tampoco da la impresión de ser un cuchitril. No es oscuro pero tampoco luminoso.

Entramos en una habitación, pequeña, en la que el azul de una pantalla de la televisión pintaba las paredes con su parpadeo. En la pared de la puerta un gran espejo le da profundidad a la estancia. Una simple cama sin cabezal, un par de mesillas ramplonas, adquiridas en cualquier rastrillo. Una ventana que debe dar a la calle, pero que está cerrada y un split de aire acondicionado creo que es todo lo que alcanzo a recordar de la estancia. Creo que había alfombrillas a los lados de la cama, pero no puedo asegurarlo.

No es gran cosa pero no da una mala impresión. En plazas peores nos ha tocado lidiar; “Verdad maestro”, me digo. Me disgusta el hecho de que no hay lavabo ni baño en la habitación, pensaba que me ducharía al llegar pues el calor es agobiante y sudo mucho.

El joven me indica que espere, que enseguida vendrá la chica. Y me deja a solas en la habitación cerrando la puerta tras de sí.

IV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Comienzo a sudar, pero sudar, sudar. Empiezan a temblarme las rodillas y una ola de calor descontrolada me recorre de arriba abajo. Y quedo como en una burbuja de la que solo me saca, sobresaltado, el sonido del split al ponerse en marcha. El primer aliento sucio me llega a la nuca para poco a poco sentir el reparador frescor que exhuma el aparato.

Reparo en el silencio que se ha hecho en el piso. Ya no se oyen las voces que oía a la entrada. En la habitación el parpadeo de la televisión en la que se ven escenas de una película porno, tiene el volumen cerrado. Estoy solo con mis tambores Wadaiko tocados por japoneses en calzoncillos.

La espera, el pulso, la incertidumbre, el miedo, los nervios… me va a dar algo de modo inminente.

El sordo sonido de los tacones contra el azulejo envejecido anuncia su llegada. Primero apenas audible, para paso a paso ir aproximándose y aumentando. Cuando ya junto a la puerta se detienen. Debe ser el momento en el que antes de entrar, toman aire y como el Torero antes de cada faena se encomienda a sus santos y vírgenes para pedirles protección y que salgan vivos esa tarde. Casi creo escuchar el suspiro y su siguiente exhalación. A ver que me toca (Debe pensar) claro, que si ha reparado en mi llamada y la secuencia de tiempo debe decirse a sí misma; “Ya está aquí el tipo que no me entiende”.

V- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

La puerta, despacio, va dejando entrar algo de luz del pasillo y la oculta. Un paso firme, el sonido fuerte del tacón en el suelo, un nuevo paso y la puerta abierta deja pasar la suficiente luz del pasillo para dibujar a contra luz una la silueta felina. Mis pupilas adaptadas ya a la oscuridad de la habitación, no distinguen ningún detalle concreto mientas se esfuerzan a toda velocidad en dibujar el cuerpo y el rostro, por que no el alma, que oculta aquella silueta oscura.

Cierra la puerta y en la penumbra de la habitación, se muestra en su esplendor. Y lo primero que impacta en mis retinas es su imagen ya completa a la luz del televisor, para después llegar como el trueno después del relámpago, el embriagador aroma de su presencia.

Sufro un colapso del tipo síndrome de Stendhal. Ya en algún otro comentario de algún forero se ha descrito que es este síndrome, que se hizo popular a raíz de un anuncio de automóviles, Audi A8 para ser exacto. Pero para que no tengáis que buscarlo os diré, de modo abreviado, que: El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.

El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia.

VI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Sé que ha saludado con dulzura. Se aproxima a la mesita y deja un paquete de servilletas de papel, esas que van en una caja de cartón. Un tubo de lo que parece crema, preservativos y una cajita. Dios como se mueve. En apenas dos pasos acaba de mostrar todas sus formas y no son pocas.

Yo estoy completamente petrificado y no me desplomo de bruces porque estoy completamente petrificado. Soy incapaz de devolver el saludo y mucho menos de moverme o hacer cualquier comentario. He dejado de sudar, he dejado de pensar, de sentir, creo que he dejado de respirar.

Mientras, ha deshecho una parte de la cama y se apercibe de la estatua en la que acabo de convertirme al entrar ella. Se aproxima y me toma con delicadeza por las muñecas, para prácticamente susurrarme; “Que quieres que hagamos”. O algo así porque era mitad portugués y mitad castellano. Pero ahora, extrañamente, sí que lo entendía a la perfección.

Su aliento sobre mi rostro no hace sino empeorar las cosas y porque estoy completamente petrificado y me ha cogido las muñecas, porque si no salto y me tiro por la ventana. Convirtiéndome en el primer cliente suicida de la historia.

Nos miramos fijamente y soy incapaz de mantenerle la mirada, que es profunda y negra como la noche y en el fondo de sus pupilas rutilan las dos estrellas más hermosas de todo el hemisferio sur. Brillo y oscuridad que compite con el azabache del que han hecho los rizos de su pelo. Es alta, me parece muy alta… más que alta se me hace infinita. No puedo dejar de mirar sus pechos, no puedo dejar de mirar su cadera y sus piernas, no puedo dejar mirar su rostro.

VII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

El interrogante sigue en el aire y espera.

– Activa, cien, una hora, no dolor, ama, una hora, cien, principiante, teléfono, activa.

Ahora, la que no entiende es ella. Y es que no es inteligible el balbuceo que le he soltado, pero no consigo enhebrar una frase completa y comprensible.

– Quieres que yo haga de activa y una hora de tiempo. (Me repite despacio y pacientemente, como a un niño, para ver si nos entendemos o si ha entendido lo que le he querido decir).

Dios mío le debo parecer completamente imbécil, pero no consigo hablar mejor que los indios de las películas malas, esas rodadas en Almería y tipo Al Este del Oeste.

– Si, cien, una hora, hacer, activa, no dolor, activa, tu.

Sonríe y extiende su mano en un gesto simple y comprensible en cualquier idioma. Llevo mi mano hasta el bolsillo donde llevaba preparado la cantidad pactada con antelación por teléfono.

Lo recibe asintiendo, me vuelve a mirar (Con lo que vuelvo a quedar paralizado) y me pregunta.

– Quieres tomar alguna cosita.
– Coca Cola (Contesto en seco, es lo primero que se me ha ocurrido aunque en realidad debía haber pedido un whisky doble y sin hielo o litro y medio de vodka en vena)
– Vuelvo en un momento.

Suspira y deja la habitación. El tonto la Coca Cola me ha tocado, que suerte la mía. Debe decirse mientras por el pasillo se aleja el sonido de sus tacones.

No está en la habitación, ha salido, y el caso es que se ha impresionado su imagen en mi retina y no puedo dejar de verla, je, debo estar alucinando ya, je je je.

VIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Llevaba puesto un escueto sujetador negro que apenas contenía la turgencia de sus pechos y venia justo para ocultar la aureola de sus pezones que sí que se dibujaban bajo la tela. Unas braguitas brasileñas, tanga, negras también y que no me explico cómo podía contenerle su secreto. Adornaba sus caderas un enorme cinturón de piel negro, con una prominente hebilla plateada. Y sus piernas hasta las rodillas llevaban anudadas, tipo romanas, unas sandalias de tacón de aguja que aún la hacen más monumental.

Vuelve a anunciarse por el sonido de sus tacones, por el pasillo y entra en la habitación con una pequeña bandeja en la que junto a un vaso chato y plano (Como los de Whisky) con un hielo, hay un bote de Coca Cola y una pequeña servilleta de papel blanca.

Sigo en la misma postura perpleja y pétrea que cuando ha entrado, no he movido ni un músculo. Creo que ni respiraba todavía. Me acerca la bandeja, para que la tome pero sigo inmóvil, a lo que suspira y sonríe (pensando en el rato patético que va a pasar). Y se llega a la mesilla junto a la cama y más cercana a la ventana para dejar la bandejita. Mientras y al volver a pasar por mi lado deja caer con su calidad voz; “desnúdate”.

Se me ha parado el corazón, por segunda vez ya, seguro…

– Todo (Pregunto).
– Si, contesta con dulzura (Debe pensar, no idiota déjate los calzoncillos puestos)

IX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Para que os hagáis una idea de por lo que debía estar pasando esta mujer a mi patética actitud hay que sumarle mi aspecto, que lejos de ser un elfido mozo brasileño, viene a ser un cruce entre Alfredo Landa y uno de esos budas sonrientes que te regalan en el restaurante chino del barrio cuando vas un par de veces, pero con gafas.

Comienzo a desnudarme sin poder apartar la mirada de su cuerpo, no puedo creer lo que estoy viendo. No quiero perder ni un solo detalle, quiero grabar en mi memoria todo lo que acontece por insignificante que sea, lo quiero todo para llevármelo conmigo para siempre. Mientras tanto ha terminado de deshacer la cama y se ha colocado de rodillas en la misma y me espera. Con la pared a su espalda, domina el escenario y lo sabe. Es la dueña de la situación es la estrella en este acto, en la obra.

Lo peor de todo es como se mueve; de modo felino, elástico y elegante. Cada movimiento denota potencia y exuberancia. En mi mente no deja de repetirse la imagen de una pantera vagando nerviosa en su jaula. Todo es subjetivo y por su puesto este relato, pero os juro que la frase: “Las fotos no te hacen justicia” cobra una inusitada exactitud y sentido en el caso de Yanka.

No hay nada donde dejar o apoyar la ropa (O yo no alcanzo a encontrarlo) por lo que, directamente, la he ido deshojando sobre el suelo, junto a la ventana. He terminado de desnudarme pero sigo inmóvil a un lado de la cama.

X- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Una vez más, ante la pasividad pasmada de la que hago ostentación, toma la iniciativa y me invita a situarme, palmeando suavemente la cama frente a ella con su mano izquierda. La seguridad con la que hace la invitación excita, si cabe, aún más a quien os relata esto. Y me muevo, increíble, pero me muevo (Torpe, como un zombi), buscando el lado más oportuno para entrar en la arena.

Yo creo que si me hubiera invitado a tirarme por el hueco del ascensor con aquel gesto, ahora en lugar de este relato estaríais leyendo la noticia en los periódicos. Pues desde el mismo momento en el que entro en aquella penumbrosa habitación, en mi vida, soy victima irredimible del encanto de sus ojos, del embrujo de su mirada y cautivo, preso de su recuerdo.

Me coloco frente a ella en la cama, también de rodillas. A pocos centímetros de su piel. La proximidad es tal que la calidez de su cuerpo arriba a mis orillas y me recorre el espinazo un calambre que me vuelve a sumir en la inmovilidad. Y así me quedo, pasmado, mirándola fijamente, como si quisiera hipnotizarla. No la noto cerca de mí ya la estoy sintiendo dentro muy dentro.

Me sobre pasa en altura, con mucho, pues soy bastante bajito y rechoncho y se ha erguido sobre si misma, ensalzando más su figura. Y en su rostro se dibuja una pregunta, suspira;

– ¿Qué pasa?

XI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Eso quisiera saber yo, que pasa. Necesito responderle, necesito comunicarle que me estoy deshaciendo por dentro, necesito hablar. Mi mente es incapaz de concebir nada con sentido, está ausente, no está. Y broto de mis labios la frase que pasará a los anales de la estulticia humana como la mayor de todas las idioteces que se puedan decir en una situación como esta.

– Estas muy buena.

Una sonrisa, para mi tranquilidad, se esboza en su cara. Digo yo, que semejante monumento debe estar acostumbrada a causar el efecto que estoy sufriendo (Estupefacción). O es que en realidad soy verdaderamente tonto.

– ¿No me has visto por Internet?

Si, si las has visto en Internet. Díselo… y dile que la has visto en Taiaka, que recibirás un trato especial. Lo pone, de verdad que lo pone.

– Sí (contesto y ya está)
– ¿Y no es como en las fotos?
– No
Y se incorpora sobre si misma en un acto en el que la oigo rugir, de verdad de la pura, le salió un rugido desde el interior que todavía me tiene acojonado.

Me come, pienso de inmediato, ahora se abalanza sobre mí, me despedaza y me come y ya está “finito la comedia”… Di algo capullo, dile que no hay fotografía o imagen, holograma o cristo que lo fundo que pueda reproducir semejante belleza y exuberancia. Que es imposible trasladar su presencia a una fría Web. Dile que el fotógrafo que le retoco las fotos fue un patán captándola y sobre todo cuando le trabajo el rostro o le puso brillo y luces debía estar bebido. O por qué no, estaría abrumado del mismo modo que lo estoy yo en estos momentos.

XII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

– Mejor (es lo único que me sale, escueto, imbécil, pero cierto).

Relaja su postura, pero continúa erguida sobre sus rodillas, sonríe. Me viene un vomito de palabras y no puedo contenerlo;

– Muy excitado, tú increíble, nada igual, nunca. Muy buena. (Yo se que no os lo creéis, pero hablaba como un apache de chiste).

Y agranda la sonrisa que sostenía en sus labios, me toma despacito, con suavidad la mano. Como tratando de tranquilizarme (lo cual ni el todo poderoso Valium 1000 en dosis masivas e intravenosas conseguiría). Y me susurra;

– Yo no te toco para que no te corras rápido, vale.

Cosas así no se pagan hoy en día. Y vosotros sabéis muy bien de que estoy hablando. Y es cierto a pies juntillas. Si en esos momentos, ella, lleva su índice a la punta de mi nariz y la toca, sin más: Se acabó “me voy por las patas pa bajo” , Ipso Facto.

Asiento con la cabeza dándole las gracias, más que respondiendo. Ella sobre sus rodillas inclina la cabeza como tratando de mirar por encima de unas gafas imaginarias. Dejando caer sobre su faz su pelo negro. Una mirada “canalla” que es imposible olvidar. A la vez que inspira hinchando su pecho hasta un volumen increíble, tomando el aire que me empieza a faltar a mí. Y libera sus pechos que parecen erectos. Firmes, turgentes. Si me lo permitís perfectos.

Yo tengo infartadas hasta las meninges en ese momento. Ritmo cardiaco y encefalograma planos. Los ojos como platos, pero platos como en los restaurantes de diseño: Gigantes. Y fijos en sus pechos.

– Tócame, no me van a doler

XIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Lleva mis manos hasta ellos a la vez que vuelve a tomar aire dando nuevamente volumen a su tórax como solo ellas saben hacerlo.

Yo he perdido el control de mis actos, el de mis sentidos y el de mi pensamiento. En estos momentos soy completamente primitivo y tosco. Y me abalanzo sobre su busto y comienzo a besarlo a la vez que mis manos bajan de sus pechos a su cintura y de allí a su cadera.

Su piel es tersa y tiene ese color con que el Dios Sol tuesta y barniza a sus sacerdotisas del trópico, huele increíblemente bien a leche corporal y frutas. Y sabe… no se describir ese sabor, lo siento. No puedo, no encuentro las palabras adecuadas.

Recorro la voluptuosidad de Yanka con mis labios a la vez que se deja caer sobre sus rodillas hacía atrás y ofertando a mi boca el resto de su cuerpo. Acepto sin dudar la orden implícita y comienzo a descender hasta su ombligo sobre volando todo su dorso. Desde allí llego a su pelvis.

Ya os digo, fuera de control completamente. Mis receptores neuronales y las terminales nerviosas no son capaces de procesar el cúmulo de señales y sensaciones que a modo de torrente, riada, están irrumpiendo en mí.

Beso, sin cesar, su pelvis y alcanzo la ingle. No quiero llegar todavía a su quinta esencia, por lo que continuo por su pierna en dirección a su pie. La posición se ha vuelto tortuosa e incómoda, a lo que rápidamente responde desplegando las piernas y extendiéndose sobre su espalda. Eleva una de ellas por la que repto hasta llegar a su pie, que paso a lamer dentro de la sandalia.

XIV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

De rodillas frente a ella, completamente tumbada sobre la cama. Con su pierna todavía a la altura de mi cara, comprendo la grandeza que se me muestra. Y me empiezo a sentir enano y minúsculo.

Arquea las rodillas y lleva su mano hasta el tanga, para sujetar primero y luego apretar el bulto que oculta. Mientras muerde su labio inferior e inspira a la vez que vuelve su mirada canalla en ardiente fuego.

Comienzo a mordisquear la pequeña pieza de tela que comienza a dar muestras de su incapacidad para contener a Yanka. Y comienza a sobresalir su más íntimo secreto. Y trato a fuerza de mordisquear lo que sobre sale de que vuelva al contorno de la braguita. Lo que ya es imposible e irremediable. Beso y muerdo con suavidad (o eso trato) el incipiente crecimiento del paquete, pero ella ya ha enviado su torrente sanguíneo y comienza a tomar su poderosa forma.

Hace un gesto para que pare. La miro, sin entender por qué no puedo seguir.

– Quítamela

No entiendo que me quiere decir…

– Quítamela. (Repite y mira señalando ostensiblemente la braguita)

Coño claro, que corto soy. No tengo ninguna dificultad en hacerlo pues facilita la maniobra con suma gracia.

Y su pene se derrumba sobre su vientre y alcanza su ombligo. Es enorme, pienso. Y se me escapa;

– Enorme
– Pues todavía no está (contesta).

No puedo dejar de besar aquel portento de arriba abajo, lamerlo todo, sin dejarme ni un resquicio e incluso me recreo en su parte baja dedicando parte de mis caricias y besos a los compañeros de su pene.

Tengo que incorporarme pues me está mareando la excitación, pero sujeto su miembro con mi mano a la vez que lo masturbo suavemente, despacio.

XV- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

 

– Enorme, grande. No he visto nada igual. No sé si me va a caber.

Y no dudo en volver a lamerlo y besarlo, esta vez dedicando especial atención al glande que acaba de aparecer en escena y está empezando a tomar un tamaño acorde al conjunto.

– Enorme. (Me repito, lo sé, pero no puedo dejar de hacerlo)
Mientras trato de meterlo en mi boca, despacio pues no quiero hacerle daño ya que no tengo la certeza de que me quepa. Pero lo hace y me llena con su pene hasta el paladar.

Comienzo la felación a la vez que trato de masturbarla. Pero me abrumo y me incorporo.

– Enorme…
– Quieres verla de pie. (Responde)

Si, si por favor, levántate. Ponte de pie. Pienso para mis adentros convertido ya en su puta particular.

 

Baja de la cama y frente al espejo, calzada pues en ningún momento se ha quitado sus sandalias, me parece más alta que antes. Se mira en el espejo. Se gusta y sabe que a mi también. Lleva sus manos a las caderas quedando en jarras e inclina levemente hacia adelante su pelvis.

Bajo de la cama y me postro de rodillas frente a su pene, llevo mis manos a sus glúteos y abro todo lo que puedo la boca… trato de introducirla toda. No sin antes advertirla que no sé muy bien que voy a hacerle.

Sin darme cuenta ha llevado sus manos a ambos lados de mi cabeza y es ahora ella quien la sujeta y lleva el ritmo. Despacio, suavemente pero inexorablemente cada vez mayor profundidad.

XVI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

La dureza, longitud y volumen de su pene amenaza la cohesión de mi mandíbula. Está acelerando el ritmo y la profundidad de la penetración en mi garganta ha llegado a su punto crítico. Debo retirarla, respirar extenuado.

Desde esa posición humillada, tenerla frente a uno es como ver un ángel vengador. De divino poder.

Sigo descontrolado, beso su ingle, falo, pelvis y trato de alcanzar el glúteo. A lo que responde dándose la vuelta e inclinándose hasta apoyar sus manos en la pared de la mesilla, para ofrecérseme completamente abierta.

Sumerjo mi rostro entre sus nalgas y me boca apenas alcanza su objetivo. Trato de penetrar con mi lengua allí donde no llego con mis besos. Son instantes desesperados, asfixiantes. Debo tomar aire.

Se vuelva y sigo postrado frente a ella, súbdito de su capricho.

– ¿Quieres que te folle?

Mi mirada te lo suplica. Porque soy incapaz de decir nada.

– Sube a la cama y ponte a cuatro patas.

Obedezco dócil como un perrito faldero.

– Te follas o yo.

Ahora sí que no entiendo que me quiere decir y quedo inmóvil y expectante a la espera de recibirla en mí cuerpo. Lo único que atino a decir.

– No me hagas daño. Por favor se suave conmigo.

Se está embadurnando la polla y me está temblando hasta la campanilla. Luego se sitúa tras de mí y me coge por las ingles para llevarme hasta el borde de la cama. Hasta que mi culo topa con su inhiesto y durísimo instrumento. Me ordena cerrar algo más las piernas para que la posición tome altura y no tenga que acuclillarse para penetrarme.

Noto la firmeza con la que pasa a sujetarme su mano derecha, mientras con la izquierda trata de introducirme el pene en mi ano.

XVII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Trata de abrirse paso en mi entraña, pero la resistencia, el dolor es intenso. Me muevo y ella se incomoda. Una nueva embestida, algo más brusca y yo diría que ha conseguido abrirme y está entrando poco a poco. Pero sigue doliéndome tremendamente y no paro de moverme. Le suplico que pare, pero no quiere escuchar o solo lo pienso.

Se está retirando despacio lo que hace que mire, no quiero que pare, la quiero dentro, lo reconozco ¿porque para?

– Túmbate, piernas arriba. (Ordena)

Obedezco, vuelve a ponerse algo de crema y me unta. Hace un ademán para que me centre en la cama y le deje espacio. Repto de espaldas hasta que de rodillas la tengo entre mis piernas. Soy suyo completamente, estoy entregado a su portento.

Se inclina sobre mí y su mano cae junto a mi hombro, el volumen de sus pechos hace que mientras busca la posición se rocen contra mí, no me controlo y la excitación hace rato que ha roto el cuenta revoluciones. Ha fijado su mirada en la mía. Su otra mano me sujeta por el tobillo para tratar de darme la mayor apertura posible y embiste con suavidad. Noto como penetra en mí y al intenso dolor, sigue un escozor que va cayendo en su intensidad a la vez que una intensa ola de cálido y húmedo placer está arrasándome. Comienzan las suaves embestidas, para ir convirtiéndose en un bombeo contundente. Sollozo y gimo como una perra y trato de alcanzar su rostro con mis manos.

Me mira fijamente y yo no aguanto más un traidor hilillo delata que gozo de un modo indescriptible. Se apercibe.

– ¿Te has corrido?
– No. (No ni ¡ná!, me estoy yendo como un cochino por lo bajini)

XVIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Me vuelve a mirar de modo inquisitorio.

– ( Oh! Cielos no puedo mentirle), Si, bueno un poco, je …

Pone cara de: “Te vas a enterar”. Se sujeta al colchón haciendo que sus brazos me atenacen contra ella y sus rodillas se hincan de modo que me tiene completamente falcado. Sigue una sacudida inusitada y embestidas cada vez mayores y de más intensidad.

Gimo y suspiro, sollozo, diría que lloro, mientras no puedo dejar de nombrarla;

– Yanka, Yanka,Yanka, Yanka, Yanka, no pares …
– Un poco más, un poco más…

Trato de alcanzar su rostro y la visión de Yanka, mordiéndose el labio inferior sobre mí, alternando su mirada entre mis ojos y su pene mientras me folla, el movimiento de sus senos rozándome el pecho y sentirla en mis entrañas una y otra y otra y otra vez. Hace que no pueda más. Lo que era un hilillo se convierte en un convulso torrente, cálido y cremoso.

Su rostro dibuja un gesto de decepción*. Debe parar para no quedar completamente embadurnada. Con cuidado y despacio va dejando salir su polla.

* Lo siento Yanka, jamás fui un buen amante, me gustaría disculparme pero estoy completamente ido. Me está dando vueltas la habitación y no siento mi cuerpo. Hacen su irrupción los japoneses en gallumbos y sus tambores. Y el puto Stendhal me tiene en otra dimensión.

Comienza a limpiarse y también lo hace conmigo. Trata de alcanzar la servilleta que traía en la bandeja para lo que apoya su cuerpo sobre el mío (tumbándose encima) y noto como su falo está completamente rígido. Y hace como un intento de masturbarse contra mí, pero estoy inerme en la cama.

XIX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Suelta un suspiro de resignación y se incorpora. Me mira, sin entender que me pasa. Continúa limpiándose y termina de hacerlo conmigo.

Yo noto como necesito salir de allí, necesito respirar. Me siento avergonzado por dejarla de este modo. Me incorporo y trato de vestirme de modo apresurado. Se acerca y vuelve a poner su mano sobre mi hombro.

– Te encuentras bien? (Su tono es condescendiente y conciliador)
– No, estoy mareado todo me da vueltas.
– ¿Cómo?

No debe entenderlo, de hecho parece no entender nada y no la culpo. Cree que algo ha ido mal. Eso quisiera yo que hubiera ido mal. Llevo no sé cuántas hojas y horas de relato y no alcanzo a explicarme o explicaros lo magnifico y mágico del rato que acababa de pasar. Pero necesito salir ya.

– Nada

No acierto a meterme la pernera del pantalón y ella pone cara de: “De verdad te vas así, ya.”. Lo cierto es que perdí la noción del tiempo nada más entrar ella en la habitación y no sé si todo esto pasó en una hora, dos, tres o dos minutos. Pero dado la cara que pone, de no entender nada, y que soy un desastre en la cama. No debo haber consumido mucho tiempo.

– ¿Pero, te encuentras bien?

No sale de su asombro y yo tampoco. He conseguido ponerme los pantalones y ahora con lo que me estoy contorsionando es con la camisa que parece opinión propia y se resiste a que me la ponga y me marche.

XX- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Sale de la habitación (como se contonea por Dios Santo) y me deja a solas con mi pelea con la camisa. Cuando vuelve se ha colocado una braguitas estampadas que para nada consiguen ocultar su polla que sigue como el mástil de un Copa América. Fuerza una sonrisa…

– No has tomado nada. Señala el bote de Coca Cola.

Cojo el bote de la mesa y hecho un trago corto de él. La vuelvo a dejar sobre la bandejita y la miro.

– Si Coca Cola …

“Ya está, este es completamente gilipollas”. Debe estar pensando, todos los pueblos tienen su tonto y este debe ser el de la ciudad: El tonto del bote… de Coca Cola.

– Cómo te llamas
– Paco
– Estaré hasta final de mes …

Un poco de publicidad nunca viene mal. Ocurre que no sé lo que me puede pasar en una segunda cita con Yanka. Probablemente acabe en un hospital psiquiátrico. O tal vez repuesto de la enorme primera impresión consigo que ella no pase un mal trago como él le hice pasar.

Me señala la bandeja para que se la acerque. Lo hago y al entregársela me mira a mí y señala la con la mirada la bandeja.

– Como se dice. (Señala con la mirada de nuevo la bandeja)
– Bandeja
– Bandeja. (Repite)
– Aja, Bandeja.

Sonríe nuevamente y lo cierto es que había olvidado su hermosa sonrisa. No le cobrare la clase de castellano, je je je. Pienso. Me hecha un último vistazo de arriba abajo y comienza a ordenar la habitación. Bueno, a hacer la cama.

XXI- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

– Hase muito calor a Ispania. (Trata de conversar y hacer más distendido el momento)
– En Brasil, no hace tanto calor? (Ostia habló y todo, me sorprendo)
– No, donde io soy no mas 25, 26 grados todo el anio.
– Solo. (Replico)
– Si, e mi ciudad tiene 42 playas.

Coño, pienso yo, cuanta playa. No me extraña lo marcado que llevas el sujetador chata.

Ha terminado de hacer la cama y toma la bandeja dejando sobre ella el cinturón y las braguitas que llevaba al entrar.

– Vamos.

Salimos de la habitación y por el pasillo contemplo el espectáculo que es verla moverse. Espectacular hasta hacer daño, os lo prometo. Al llegar a la primera de las dos habitaciones que pase al entrar tiene la puerta entre abierta. Se ve un mueble sobre el que algunos objetos copan el espacio disponible y también se ve una cama en la que yace una chica rubia con una combinación roja y sobre sus piernas un portátil.

Relato con travesti megadotada Yanka Santos
Relato con travesti megadotada Yanka Santos

Mientras Yanka hace sitio sobre la tapa del mueblecito para dejar la bandeja, pienso en quien puede ser la chica absorta en el ordenador. Diría que era Isabella Oliveira, pero tampoco puedo asegurarlos pues en la misma casa hay otras chicas cañón todas rubias (Susana Oliveira, Alexia y Dani) y mi vista de lince y el sofoco que llevaba no me hacen ser muy preciso en mis apreciaciones.

Abre la puerta, cuidándose de ocultarse tras ella al rellano de la escalera, y me invita a salir no sin antes inclinarse es alta, para mi bastante alta, para ofrecerme sus mejillas, las cuales beso fraternalmente.

XXII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

Al salir, la puerta se cierra tras de mí y trato de recuperar la cordura, rumbo y velocidad. Bajo por las escaleras y empieza a dolerme el culo. Pero no me importa voy por la calle, hasta el coche, con la sonrisa esa de ir colocadas que tienen las que anuncian compresas (esas que huelen las nubes y ven la música y todo eso). Es felicidad o lo más parecido que he sentido nunca.

Yo, no quiero extenderme más, que sé que soy un pesado. Quiero agradecer que no hayáis interrumpido la serie y que me perdonéis por mi sintaxis y errores (que sé que sois mu miraos para según qué cosas).

Únicamente hacer un par de apreciaciones:

1- Ella, no creo que haga falta decirlo, es Yanka Santos.

2- No os moféis mucho del relato o de mí, pues me ha costado parte del alma arrancármelo de las entrañas para poder compartirlo.

3- No es una acción de marketing hacia la chica o la casa en la que está. Lo digo porque hay dos mensajes elogiosos (Relatos: 04/08/07 – jmal; Yanka Santos (Valencia)) y sobre la misma musa en muy poco tiempo. Pero es que no sabéis lo que es la niña.

XXIII- Relato con travesti megadotada Yanka Santos.

4- Si en la ciudad del Turia (Valencia), estos días, sois atracados por un tipo con aspecto de buda pariente de Paco Martínez Soria. Dadle lo que llevéis, es por una buena causa y está desesperado por volver con Yanka. Es inofensivo eso sí.

5- No conozco, para mi desgracia, las demás panteras de Taiaka (Milena Vendramine, Amanda Ríos, las dos Robertas, Roberta RodríguezRoberta Roberts, Isabelly Dior e Isabelly Strayt, Gabriela Maya, Deysi Rocha, Thamira Tales o Amanda Hyckman, etc, que me perdonen aquellas que me dejo), pero de Yanka para terminar diría aquello que alguien dijo sobre Ava Gadner al referirse a ella “Como el animal más bello del mundo”.

Desearle la felicidad allá donde vaya siempre, un fuerte abrazo. GRACIAS YANKA…

 

— THE END–

 

Muy importante, se me olvidaba; No lo pone porque me he tomado alguna licencia, pero que conste que usamos protección.

Como resultado Travesti Yanka Santos destaca por ser una travesti brasileña, con unas hermosas tetas grandes y súper dotada. Le encantan las ciudades de Barcelona, Valencia y Madrid.

Fuente: Relatos de travestis y transexuales España.

 

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Así que mido 185, soy delgada y tengo unos pechos de 160 cms. Soy muy hermosa, cariñosa, besucona y ardiente. Si no soy como en la foto y mi polla no es así no pasa nada. Veras vicio, morbo, lujuria y sexo al máximo.

Mis servicios son el francés al natural, corrida, besos apasionados, erección garantizada. Acto seguido  haremos sexo mutuo todo mutuo, hago tríos folladas sin parar fiesta a todo lo alto. Tu fantasía será inolvidable del todo. Por suerte me encanta follar, que me la comas solo al bajarme las braguitas. Te hare lo que nadie y ninguna mujer te ha hecho.

 

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A pesar de que seas algo tímido solo dime lo que quieres y te lo haré todo. Soy muy dominante y visto muy sexy y morbosa.

Llámame será genial soy la mejor recomendada en los forum de travestis de España. Pregunta por mí y compruébalo. También puedo estar follando con mujeres. Te haré disfrutar como nunca.

Travesti megadotada brasileña Yanka Santos. Por lo tanto soy toda tuya y recuerda mi gran dotación de 25cms x 7 muack.

 

Travesti megadotada brasileña Yanka Santos
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Especialmente relevanteel relato con esta maravillosa transexual de Brasil Yanka Santos. Relato titulado La Pantera y el tonto del bote de Coca Cola. Extraido del foro de travestis taiaka. Relato que espero que disfuteis, aunque tenga 15 paginas es de lo mejor en relatos con travestis haciendo sexo. Sobretodo con una de las mas famosas travestis panteras de Travestis Taiaka.

Fuente: Guia de travestis y transexuales España.

Travestis pollas enormes. Fotos de travestis con pollas enormes.

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Fotos travestis pollas enormes. Fotos de la colección extraidas del foro de travestis.

http://www.taiakashemales.com/cgi-bin/yabb/YaBB.pl?num=1188743397

 

Veamos una selección de pollas, ¿cual os gustaría llevaros a casa?

Bueno yo te felicito por la iniciativa de esta encuesta, pero he de decir que no me gusta ninguna de las pollitas expuestas. En cualquier caso ya te he dicho que encuentro tu iniciativa positiva. Pero mi opinión es que en las trans me gustan bien dotadas y no es el caso. Desde mi punto de vista, de ninguna de las 8 fotos.

Perdón mientras lanzaba el post me he dado cuenta que he puesto 8 y son 10. En cualquier caso, de nuevo la enhorabuena por tu iniciativa, pero a mi me gustan con dotación como la mía o mayor.

A ver, sinceramente es la parte del cuerpo que menos me gusta. Me interesan mas y me atraen otras partes. Sin embargo me anime a opinar.
Se me hace difícil opinar de la polla como “unidad”, prefiero verla en su conjunto, así que opino que la 8. Sabiendo que las hay mejores.
Pues puestos a opinar en la interesante encuesta. Me decanto por la nº8.
Me gustan rectas y tamaños medios (me acomplejan menos y se dejan chupar mejor)

No me gustan las “pollas piramidales” (mucho más anchas en la base)
Y puestos a pedir. Quiero la mia de 22 cm cuando despierte mañana!

Preciosas sobre todo la 8 y la 11 pero tengo el ojete muy trabajado (como indica mi nombre) y necesito algo más contundente, tipo Kimba, Yanka Santos la Leticia Bysmarck que son las causantes de mi nick y las diosas a quien adorar 24 horas al día siete días a la semana.

Me gustan todas, pero la numero uno, es una delicia hecha “polla”, me quedo con la primera. Yo me comía todas, pero a la vez si fuera posible.
Yo me quedo con la ultima, la diez, y también como no con la de Manel. Vamos no con la propia de Manel, sino con la foto que expone. Que la suya no tengo el placer de conocerla. De todos modos la de Mariana Cordoba de Italia esta tan lejos. Pero de ilusión también se vive. habrá que empezar a ahorrar para pasar el próximo verano en Travestis Italia.

Yo me quedo con la larguísima polla no 6 de la ladyboy en cuestión. Solo de ver lo trempada, lo dura y la larga que es, taladrando mis entrañas, cari, que me corro.

A mi me gustan casi todas. No hay nada más bonita que una buena polla limpia y grande en el cuerpo de una hermosa tans maquillada. Ay, que ganas.

Yo me quedaría con la 1 (dan ganas de sentarse encima de ella para notarla bien embutida en el culo) y, sobre todo, con la 5 (tengo debilidad por las pollas respingonas o pollas combadas hacia un lado) porque a la propietaria de la misma se la ve una travesti muy gentil. Gracias por la excitante iniciativa del compañero.

Si me recupero de la taquicardia, el síncope, la bajada de azúcar y de tensión que me has provocado me quedo con la tuya es preciosa, como todo tú, belleza en estado puro.

 

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Travesti Mariana Cordoba Argentine Transsexual PornStar
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Japan pussy restaurant
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Fotos travestis pollas enormes
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Fuente: Foro de travestis España: ¿que polla os gusta mas?.

Videos de travestis con penes enormes.

Relato travesti Barcelona Samantha Ferro

Travestis Barcelona Samantha Ferro

Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Permitid queridos amigos que os refiera detenidamente mi cita con la trans Samantha Ferro. Os puedo afirmar con toda franqueza que actualmente me guío esencialmente por la información que suministráis en el foro de travestis.

Mis apetencias se dirigen a travestis , educadas, con aspecto femenino, de trato agradable, pacientes y poseedoras de muy buenas dotaciones. Soy pasivo, por tanto las buenas dotaciones debo calibrarlas en su justa medida. Por el momento soy incapaz de adaptarme a miembros de más de 25 cm de longitud o de 7cm de diámetro. Así por ejemplo debo excluir de mi elección a las travestis de Barcelona Alexandra Bittencourt o a Veronica Bastos. A Alexandra Bettencourt no la conozco y a través del foro de trans la información que se obtiene acerca de su trato e implicación es desigual. A Veronika Bastos, dios la ha dotado de una excelente, dura, maciza, contundente y sólida polla. Además de una cordialidad y amabilidad sin par.

No me cabe la menor duda que para los que estén muy acostumbrados a actuar como pasivos. Tengan muchas relaciones con penes de buen calibre. Y deseen experimentar en la línea de los megapenes y presenten un elevado grado de  dilatación anal. Veronika es la mejor elección de las que yo conozco. Consigue una buena erección, es delicada e intenta prepararte para la introducción. Pero yo no pude conseguir introducirla en mi recto. Era una verga excesiva y el dolor casi insoportable. Ahora que ya tengo más experiencia quizás intentaré probar de nuevo, pero sigue dándome miedo. A pesar de todo Veronika es un encanto de persona.

I – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

En cualquier caso este fin de semana buscaba una trans que cumpliera mis preferencias y busqué en el foro y en no se permite publicidad de otros anuncian. Me sedujeron las dimensiones de Yanka Santos, pero tuve nuevamente miedo del volumen de su polla y en un amplio espectro de posibilidades, una vez comprobado que mi amadísima Laura Cat no estaba disponible, contacté con Samantha Ferro.

Samantha Ferro maneja tarifas razonables entre las Travesti Barcelona. Voz amable, precisa y no pretende “vender” nada. Simplemente te refiere lo que puede hacer por ti, con extrema claridad y de forma bastante cordial.

Me dirigí a su domicilio, en la Calle Zaragoza, preciosa calle del barrio de Sant Gervasi en Barcelona, bonita finca, toda en blanco. Habita en el último piso, hermoso, cuidado, limpio, luminoso. La habitación dormitorio es muy bonita y alegre. Un gran ventanal da a la calle y la luz exterior entra a raudales. Los colores que predominan en la habitación son  blancos y crema. Una pequeña butaca de color blanco preside el ventanal. La cama es espaciosa, el ordenador encendido al lado de la cama sobre la mesita de noche, un armario amplio, medio abierto con la ropa bien ordenada en sus estantes estantes y perchas. El dosel de la cama es de hierro de forja. La luz en general es cálida, visillos blancos en la ventana.

II – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Samantha te recibe detrás de la puerta, prácticamente desnuda. Lleva un pequeño slip, no un tanga, que deja ver que su entrepierna está bien amueblada. Los pechos al aire, son de unas dimensiones más bien pequeños. Pero toda ella es menuda y están muy proporcionados al resto del cuerpo. Delgada, se le nota un físico cuidado, piernas bien cimbreadas, musculadas, culo duro, con hermosas nalgas. Nalgas que se contraen al andar y muestran una buena preparación física. Como resultado una cintura fina, ni asomo de grasa en el vientre que es duro y extremadamente liso.

Además ni un solo tatuaje, el slip tiene unas tiras verticales y laterales blancas y el resto es de color morado. Tal vez el color de las bragas se me antoja desentona en un entorno tan cálido y de colores suaves y claros. Los hombros están bien torneados, sus manos son elegantes, con dedos finos y de uñas cuidadas. La espalda de Samantha es preciosa. La columna dorsal se marca en medio y lateralmente la musculatura se insinúa de forma homogénea, sin excesos.

Habla poco, sonríe poco, pero está atenta al servicio pactado. Es amable o quizás es más justo considerar que es esencialmente cortés. No se brinda a confidencias, mantiene un poco las distancias. Su rostro es algo alargado, labios finos, quizás el cuerpo es algo más perfecto que el rostro, pero es francamente bella. Melenita hasta media espalda, se la recoge para estar más cómoda y probablemente para facilitar mi visión. Durante la fase de la relación de sexo oral. Creo lleva un anillo en la mano izquierda.

Sus movimientos a partir de ahora serán siempre extremadamente delicados y felinos.

Se quita el slip y aparece su miembro, depilado a la perfección. Su sexo es más oscuro que el resto del cuerpo, Samantha tiene una tonalidad de piel morenita. Si he de ser franco me llevo una pequeña decepción. En las fotos de las guías de travestis  y en su página Web aparece una hermosa polla bien dura y voluminosa, no hago comentario alguno y nos tumbamos en la cama.

Sus movimientos a partir de ahora serán siempre extremadamente delicados y felinos. Se medio arrodilla a mi lado y puedo acariciar su piel, fina como la seda. Sin asomo de vello en ningún lado, huele bien, a limpio y depurado. Todo parece impecable en su físico. Con la palma de mi mano abrazo cada una de sus tetitas y succiono su areola mamaria. Con unos pezones más bien pequeñitos, beso su espalda, sus nalgas, su vientre, pero no me autoriza a besarla en la boca, otra pequeña decepción.

No obstante sigo saboreando el tacto de un cuerpo precioso, juvenil, ágil, atlético, de adolescente.

III – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Ella me coloca un condón y empieza a realizar una felación. Otra decepción y ya van tres, no puedo evitar desear que las felaciones sean siempre naturales, a pelo tal y como Laura Cat, Nicole Noguera y Dayanne por ejemplo realizan. No expreso ninguna objeción, pero estoy algo confuso y entristecido.

Es cierto que al mamarme me mira a los ojos y ejecuta movimientos de deglución cadenciosos, a ritmo lento, suaves y muy eróticos. Después le imprime a su cabecita un ritmo más rápido de entra y saca que empieza a despertar a mi pene. Antes de enfundarme el sexo, me ha masturbado con elegancia. Pero sigue sin sonreír, hay poca trasferencia afectiva, es eficiente pero algo fría.

Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Queridos foreros ahora ella se medio incorpora y coloca su sexo en la vecindad de mi rostro. Me acerco y empiezo primero a lamerlo y luego a succionarlo, piel fina la de su pene. Ni asomo de vello, no rasca nada al tacto, las ingles suaves y cuidada la zona a la perfección. Dócil a mis movimientos bucales. Le miro el rostro mientras le como la polla y su rostro permanece inmutable y sereno. Parece concentrada en que todo salga bien pero quizás sea la situación un poco demasiado mecánica.

Mientras le degusto el miembro, ella me masturba.

Disfruto de su miembro, a pelo. Sabe bien, dulce, a miel. Es este sabor de maravilloso recuerdo tal y como los de Laura Cat y el de Nicole Noguera. El capullo es grande, rosado y empieza a crecer, la piel del miembro se tensa y se retrae con la erección. Expone un glande que está creciendo y que ya promete una buena polla que se va a empalmar magníficamente. Mientras le degusto el miembro, ella me masturba y yo acaricio sus hermosas nalgas de chica-chico joven, de carne prieta y firme.

Le ruego que se tumbe a mi lado y abra las piernas, su polla, el escroto, el ano se me exponen a la visión sin restricción alguna. Tiene buena polla, pero las bolsas y los huevos son menos voluminosos y menos pendulantes que los de Laura Cat y Dayanne. Por el contrario su miembro es similar en dimensiones y mayor y más grueso que el de Nicole Noguera.

Ahora yo sumiso, adoro su mástil arrodillado ante su entrepierna. Sujeto con la mano el falo y lo veo crecer poco a poco, con parsimonia, delicioso, tierno, y caliente. La sangre fluye hacia él, empieza a engordar y a aumentar en peso. Se hace elástico, rebota y bambolea en mis manos, labios y boca. Las venas que lo circundan emergen a la superficie. Lo introduzco entero en mi boca hasta alcanzar los huevos, aún no ha conseguido una erección máxima y por ello no me provoca arcadas.

IV – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Samantha Ferro tiene una de las mejores pollas que me he comido jamás. Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Ahora finalmente empiezo a estar en la gloria. Me lo introduzco en profundidad hasta el fondo de mi boca en múltiples ocasiones. Sigo un ritmo preciso y lento, ella me ayuda con gestos meditados y bien elaborados a facilitar la maniobra.

Esta atenta a mis evoluciones, me acaricia la cabeza, la presiona hacia las profundidades de su sexo. Soberbio estar entregado, arrodillado, ante una trans, trabajando su bajo vientre, como adorando la flor del néctar divino. Manipulo la polla, la abrazo, la golpeo en mis labios, mientras ella amable se somete con extrema pasividad a mi boca. Ahora si está absolutamente erecta. Es una erección recta, la polla no se incurva, como en los jóvenes el capullo mira hacia arriba y parece que va a contactar con el bajo vientre.

Aún aprovecho los últimos lengüetazas para intentar succionar los huevos. Dado que las bolsas escrotales no son grandes, la piel que las recubre no se distiende mucho y no puedo comerme los huevos, como con Laura o Dayanne. Con Laura Cat por ejemplo, el escroto es tan amplio que puedes succionar cada uno de los huevos, ensalivarlos, morderlos, y simular tragarlos. Con Samantha sólo noto los testículos con la lengua, no hay forma de mordisquearlos por separado.

Como en los jóvenes el capullo mira hacia arriba y parece que va a contactar con el bajo vientre.

En cualquier caso  ella no pone reparos a ninguna de las exploraciones a la que la someto con mi lengua. Flexiona algo las piernas, los talones apoyados en la cama, sus rodillas masajean mi rostro, su mano acaricia mi mejilla.

Cierro los ojos y rememoro una situación primorosa. Le pedí que se pusiera de pie en la cama, las piernas separadas. Yo arrodillado frente a ella dándole pleitesía. Su sexo bamboleante acaricia mis labios, el glande frota mis mejillas. En mi relato travesti Barcelona Samantha Ferro rindo culto a su pene. Mi lengua recorre todo el glande desde la base hasta el capullo. Lo hago lentamente sin brusquedad, ella esta atenta y solicita, tranquila, se deja hacer. Parece cómoda conmigo. En este momento me dice las palabras deseadas y también algo temidas, te voy a follar”.

V – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Me inclino, de cuclillas, intento relajarme, no contraer los esfínteres. Ella detrás se seca el miembro de mi ensalivada y coloca el condón. Mientras con ambas manos refuerza su erección. Me preocupa más el grosor que la longitud de su polla. Yo creo que debe de medir de unos 21 a 22 cm de longitud, pero el grosor puede superar los 5,5 cm ampliamente. Cuando aceptas que te van a encular, siempre hay una mezcla de placer y dolor. De temor y regocijo, es preciso confiar en la trans que te va a penetrar.

En esta ocasión confío plenamente en su sabiduría, me ha dado muestras de sobra de su pericia y profesionalidad. Samantha prepara muchos pañuelos de papel que coloca al lado de la cama, mientras me folla, se seca regularmente sus ingles, pene y también mi ano dilatado.

Coge un condón que enfunda en el dedo anular de la mano derecha y palpa mi agujero. Comprueba que me lo he dilatado previamente, ahora enfunda dos dedos y penetra en mi agujero negro. Los ha envaselinado y no me produce ningún dolor. Los dos dedos enfundados me penetran hasta la base. Comprueba que salen limpios, siempre me esmero al máximo para evitar la emisión de materia fecal. Todo parece listo para mi sodomización.

Ahora enfunda dos dedos y penetra en mi agujero negro.

Me penetra con la pierna derecha flexionada, el pene se apoya en la entrada de mi ano y suavemente. Sin prisa, pero sin pausa entra su polla en mi recto, no hace paradas hasta conseguir una introducción total y completa de su miembro. Duele mucho al principio, evito quejarme, pero es como si un cuchillo me hubiera penetrado en el vientre. Me siento reconfortado por la profesionalidad que ha demostrado hasta el momento. Sé que no desea humillarme ni hacerme daño gratuitamente. Os contaba que es felina en sus gestos, la enculada se consuma con ella detrás. Ambas piernas flexionadas, ella se abalanza sobre mí, su torso y tetas descansando en mi espalda.

Mantiene las piernas muy abiertas y su pene penetra y sale ampliamente. El trayecto es de amplio recorrido, sabe entrar y sacar unos 14-15 cm de polla a cada golpe riñones. Acaricio sus piernas, sus nalgas, sus testículos, su polla  enfundada y aprecio, que su cuerpo está en tensión, todo él responde a la misma orden de penetrar, cada músculo contraído, su cara absorta en la relación sexual. Estoy ante una gran profesional, mi cuerpo se relaja, mi recto absorbe toda su verga. El dolor ha desaparecido. Únicamente queda el esfuerzo de aguantar las embestidas de un cuerpo joven que me sigue dando una vez tras otra.

VI – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Ahora Samantha cambia de posición, más cómoda, simplemente arrodillada detrás de mí, me culea, precisa menos esfuerzo pero es igual de efectivo en mi agujero negro. Le pido un cambio de posición. Me lo concede, de espaldas a la ventana me vuelve a poseer, yo nuevamente acuclillado y ella elevada, las piernas rectas, desde detrás y arriba, practica la máxima introducción de su miembro, hasta la base del mismo.

Mi mano palpa el calibre de lo que me está metiendo, es muy considerable, quizás excesivo, pero no genera el más mínimo dolor. Disfruto de forma salvaje del momento. Samantha Ferro está en una envidiable forma física. Mantener la erección, penetrar con las piernas en media flexión, con los talones sobre la cama, el cuerpo hacia delante y someter a mi culo a una jauría de “toma y daca”, no es fácil. Hay que ser muy bueno, tan solo Laura Cat la supera. Nicole Noguera queda cerca pero no la iguala en este punto en concreto.

Diréis y con razón que soy muy maniático y que nuevamente vuelvo a contar las penetraciones, en esta posición, Samanta la introduce y saca 90 veces de mi ano. Después adopta una posición de reposo, una pierna doblada descansa en la cama y la otra flexionada, se apoya o contacta con mi costado, 20 nuevas enculadas, éstas secas, rápidas y profundas.

Le pido una de mis debilidades, consiste en sentarme encima de su pene.

Le pido una de mis debilidades, consiste en sentarme encima de su pene, accede. Vuelve a secarse con uno de sus innumerables kleenex, comprueba la indemnidad de la goma, y se tumba boca arriba. Me mira a los ojos, sigue concentrada, parece algo ausente pero también asemeja una alumna muy aplicada, que desea complacer y ofrecer lo que se le pide con máxima pulcritud. Su mano masturba su polla, reflexiona y se quita el condón, va a cambiarlo.

Vuelvo a jugar con su miembro, la piel del pene es tersa, me inclino y vuelvo a mamarlo con delectación. Se tumba en la cama, una de sus piernas cuelga por fuera de la cama, deliciosa posición para atacar los huevos de Samantha y la base de su polla que había tal vez ignorado un poco hasta este momento. Le debe de agradar ya que ahora sí he conseguido con mi esfuerzo que presente una erección máxima, vuelve a secarse la saliva con un pañuelo y enfunda el condón que perforará por enésima vez mi agujero.

Samantha Ferro se masturba de una forma que me parece algo peculiar, con tres dedos en una cara de la polla el pulgar y en la otra el índice y el anular. Coloca vaselina y me espera tumbada con la polla firmemente sujeta en una mano. Me acerco y me coloco encima, separando el ano con mis manos para la penetración, aprecio el placer inmenso de sentir que el recto se va ocupando con un miembro.

VII – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Me siento encima, despacio, saboreando la enculada, hasta que mis nalgas alcanzan sus huevos. Samantha muy pulcra, distribuye pañuelos de papel entre sus ingles y las mías, a veces seca la base de su pene y el contorno de mi agujero para evitar suciedades. Estoy segura que aprecia, mi higiene previa al acto sexual. El enculamiento se verifica de frente, le veo la cara mientras me penetra.

Nuevamente su cara refleja concentración y esfuerzo, no hay sonrisas, es un rostro no obstante plácido. Mis manías, lo siento, sigo contando, y me hago empalar 27 veces antes de abandonar, ya que mi forma física es claramente inferior a la de la trans y no consigo elevarme con facilidad para volver a descender sobre su mástil. Samantha vuelve a inspeccionar su pene, sigue limpio el condón, y me sugiere otra posición. Me follará a lo misionero, ella arriba y yo abajo.

Lo sugiere de forma muy profesional, considerando probablemente que yo ya estoy un poco cansado y buscando una posición más confortable, toda vez que ella llevará el gran peso del esfuerzo físico. Me tumbo en la cama, al borde de la misma, levanto mis piernas que flexiono al máximo, le exhibo mi ano  y ella me pone de nuevo vaselina y vuelve a pajearse, con gestos precisos y rápidos.

 Es muy versátil y es evidente que desea hacerme pasar un buen rato.

Debo ser extremadamente sincero, Samantha Ferro no escoge la posición más fácil para penetrar. Es muy versátil y es evidente que desea hacerme pasar un buen rato. De lo contrario me la hubiera clavado en una única posición y punto. Se adapta, me acaricia suavemente con sus manos mientras me esta follando. No tiene prisa, todo se lo toma con calma. Se lo agradezco muchísimo, aunque ella aparente una cierta impresión de frialdad y distancia.

Por ejemplo esta posición actual de misionero, en que yo adapto el rol femenino y ella el masculino. Tampoco es tan sencilla, ella podría encularme con los pies en el suelo hasta que me cansara. Pero opta por flexionar las piernas y colocar sus dos rodillas en el borde de la cama. Y nuevamente tenderse sobre mí, mis testículos contactan con su vientre duro, pétreo, bien moldeado. Empieza a moverse hacia dentro y afuera, el movimiento es cadencioso. Todo su cuerpo se implica en el gesto, la contracción y decontracción es generalizada en cada penetración y extracción de su polla.

Es el placer máximo y ya no cuento las embestidas, me sumerjo en la belleza de sentirse hábilmente poseído. Adoro su cuerpecito, me encanta su culito de chiquillo, no me gustan los culos recauchutados, voluminosos, fruto de mil implantes de silicona, aquí todo es natural, no hay bisturí en su cuerpo fuera de los implantes en las tetas.

VIII – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Me trabaja divinamente, su polla entra y sale de delante a atrás, pero también imprime un bellísimo movimiento lateral a la follada, máximo contacto de mi recto con todos y cada unos de los centímetros de su miembro. Me folla duro, y me rindo, estoy agotado, mi culo desfondado, necesito descanso. Realmente ella me ha follado con la mirada fija en algún punto del armario, no me mira, su rostro es apacible, sé que está dando lo mejor de ella misma.

Por última vez vuelve a secarse la polla y también mi ano y se retira delicadamente el condón. Le pido que eyacule y me brindo a mamarla hasta el final pero prefiere pajearse, dice que así es como seguro se correrá. No se lo critico, la mejores trans con las que he estado Laura Cat a la cabeza, pero también Nicole Noguera y Dayanne prefieren llegar al climax masturbándose ellas mismas. Laura imprime un movimiento rápido y bestial a su miembro, se contractura todo su cuerpo con el esfuerzo, su cara se concentra y se espasmodiza al soltar el semen: En honor a la verdad las eyaculaciones de Laura son las más exuberantes que he degustado, buenas lechadas que suelta en dos o tres potentes chorros.

En el relato travesti Barcelona Samantha Ferro, Samantha se prepara para la corrida. Protege los almohadones con los que apoyo mi cabeza con pañuelos de papel. Ya veis lo pulcra que es , no quiere manchar con su corrida la tela que los recubre. Se empieza a masturbar a un ritmo mediano, pero contundente por la presión que imprime a la verga.

Se ha arrodillado frente a mí, su pene a la altura de mi boca. Realmente un bello ejemplar, firme, apunto de estallar.

Me pregunta dónde quiero la eyaculación y le repito que en la cara y boca. Ella contesta “bien”, está aparentemente tranquila y relajada. Se manosea el miembro con los ojos cerrados, la mano libre acaricia una de sus tetas. Yo palpo con fruición sus nalgas. Se ha arrodillado frente a mí, su pene a la altura de mi boca. Realmente un bello ejemplar, firme, apunto de estallar.

Tiene un perfecto control de su cuerpo ya que no parece costarle llegar al punto de erupción. Dos o tres pequeños sonidos guturales preceden la eyaculación. Leche espesa, poco cuantiosa pero suficiente, blanca como la nieve. La suelta en mis labios y en mi boca entreabierta, dulce sabor a paraíso. Se produce un efecto delicioso, de una hebra de semen que discurre de su polla a mi boca y que se mantiene durante unos segundos. La introduzco en la boca y no permito que se pierda ninguna gota. Exprimo el pene desde la base y vacío las últimas gotitas de placer en mi boca, se deja seguir chupando dócilmente.

Me finaliza con la mano a petición mía, estoy exhausto y tambien eyaculo tras tan potente masaje prostático.

IX – Relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Se tumba ami lado y afablemente hablamos un poco, Samantha es una travesti brasileña, viaja mucho, trabaja un poco por todo el mundo, especialmente Dinamarca. Curiosamente vive habitualmente en Lérida  y es facil encontrarla entre las shemales y travestis de Lleida, dice que en una ciudad pequeña hay menos competencia. Ahora por poco tiempo parece que estará en Travesti Barcelona, entiendo que prefiere trabajar fuera de España dónde se cobra más y la gente es más seria y cumplidora.

Me dice que muchas de sus citas telefónicas en nuestro país, conciertan una hora para después no presentarse y que en otros países eso no ocurre.  Mientras hablamos acaricio su pene, ahora fláccido. Me asombra que ahora que parece poca cosa haya sido capaz de darme tanto placer. Cuando salgo han pasado 60 minutos exactos.

Me dirijo hacia la Plaza Gala Placidia, descendiendo la calle Zaragoza, ando en silencio, despacio, las piernas me duelen, el ano está dolorido, el sabor a semen se conserva en mi boca y reflexionos sobre mi experiencia con la shemale Samantha Ferro y de hecho cuando una trans que me seduce y que derrocha encanto, me ha enculado, mis sentimientos son muy dispares.

Ella es tu ama, tu diosa, tu reina y tú un pobre esclavo.

Este acto de máxima sumisión me genera un morbo inconmensurable. Relato travesti Barcelona Samantha Ferro. Le estás entregando tu cuerpo y tu alma, estás en sus manos. Ella es tu ama, tu diosa, tu reina y tú un pobre esclavo. Estás a su merced, eres totalmente vulnerable y ella es la que va a mandar. En toda la relación hasta la eyaculación final.  Sufrir y desear que te vayan entrando la polla dentro de ti. Que la mucosa y los músculos del culo vayan dilatándose. Sentir el esfuerzo de la que te posee, su respiración cadenciosa y firme. Ver sus músculos contraídos cuando te culea me enloquece.

Magnífica Travesti Samantha Ferro, bella zona, piso muy limpio y luminoso, repetiría mañana mismo el relato travesti Barcelona Samantha Ferro.

Relato travesti Barcelona Samantha Ferro
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